Los jefes militares del Reino Unido han sido instados a encontrar 3.500 millones de libras en «eficiencias» y otros ahorros durante el presente año. Esta solicitud de recortes ocurre en un momento crítico, mientras el primer ministro, Sir Keir Starmer, afirma estar preparando a las fuerzas armadas para la guerra, según han señalado diversas fuentes.
La situación ha provocado duras críticas, destacando las advertencias de Lord George Robertson, exsecretario general de la OTAN y antiguo secretario de Defensa laborista. Robertson ha alertado que la seguridad nacional británica está «en peligro» y ha acusado al liderazgo político de mantener una «complacencia corrosiva» respecto a la defensa del país.
En una intervención reciente, Robertson calificó de «vandalismo» la gestión de los expertos no militares del Tesoro. El exmandatario de la OTAN subrayó que Gran Bretaña no puede garantizar su defensa con un presupuesto de bienestar social que no deja de expandirse, asegurando que el país se encuentra «bajo ataque» y «mal preparado».
Este debate surge en un contexto de alta tensión internacional, marcado por la crisis con Irán y la amenaza que representa Rusia. Además, aunque la Revisión Estratégica de Defensa fue entregada en junio del año pasado, el plan de inversión a diez años necesario para financiarla ha sufrido reiterados retrasos.
Por su parte, el ministro de Defensa, Luke Pollard, ha negado estas acusaciones, asegurando que el gobierno está «trabajando a máxima capacidad» para publicar el plan mencionado. Pollard afirmó que ya se han destinado fondos adicionales al presupuesto de defensa este año y que se continúan adjudicando contratos para proporcionar al ejército el equipo necesario para disuadir cualquier agresión.
Ante las críticas, el portavoz oficial del primer ministro rechazó las afirmaciones de Robertson, destacando que las fuerzas armadas operan globalmente cada minuto del día para mantener la seguridad interna y la fortaleza del Reino Unido en el exterior.
