La Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (SPCA) rescató el miércoles 24 de junio de 2026 un cocodrilo juvenil herido en un edificio residencial de Sham Shui Po, Hong Kong. El reptil, un híbrido de cocodrilo siamés y de agua salada, fue trasladado al Centro Tsing Yi de la SPCA para recibir atención veterinaria inmediata.
¿Cómo fue el rescate del cocodrilo en Sham Shui Po?
El aviso llegó a la policía alrededor de las 12:30 p.m. sobre un reptil de un metro de largo que se encontraba en el balcón de un edificio en Tai Po Road, según informó la organización. Tras el reporte, los agentes contactaron a la SPCA para coordinar la extracción.

En un comunicado vía Facebook, la ONG detalló que su equipo localizó al animal escondido dentro de la vivienda. Los rescatistas utilizaron una red y una pértiga de captura para asegurar al ejemplar sin causar daños adicionales.
¿Cuál es el estado de salud y la especie del animal?
El cocodrilo presenta una presunta lesión en una de sus patas. Debido a esta condición y a sus necesidades de bienestar, la SPCA decidió modificar el plan inicial de entrega inmediata al Departamento de Agricultura, Pesca y Conservación (AFCD) y trasladar al animal primero a su centro en Tsing Yi.
El equipo veterinario de la organización realizó una radiografía y un examen inicial. Según la SPCA, el ejemplar mide poco más de un metro y se ha identificado como un híbrido entre un cocodrilo siamés y uno de agua salada. El animal permanece en el centro de Tsing Yi a la espera de los trámites para su entrega formal al AFCD.
¿Qué sanciones existen por la tenencia ilegal de especies exóticas?
La SPCA advirtió que los cocodrilos son animales salvajes peligrosos y que mantener uno de forma privada representa un riesgo grave y es ilegal. La organización instó a los residentes de Hong Kong a reportar cualquier caso similar a las autoridades policiales.
La legislación vigente establece que la posesión de una especie exótica protegida sin los permisos correspondientes puede conllevar una pena de hasta 10 años de prisión y multas que alcanzan los 10 millones de dólares de Hong Kong.
