Un problema médico sin precedentes obligó al regreso anticipado a la Tierra de la tripulación de la Estación Espacial Internacional (EEI) este jueves. Se trata de la primera vez en la historia del laboratorio orbital que una misión se interrumpe por motivos de salud.
Después de 167 días en el espacio, los astronautas estadounidenses Mike Fincke y Zena Cardman, el ruso Oleg Platonov y el japonés Kimiya Yui amerizaron poco antes de las 4:00 (hora del este) en el océano Pacífico, cerca de la costa de California.
“En nombre de SpaceX y la NASA, bienvenidos a casa, tripulación 11”, transmitieron los controladores desde Houston tras el amerizaje de la cápsula cerca de San Diego. “Es bueno estar de vuelta”, respondió Zena Cardman.
La cápsula Dragon, de la empresa SpaceX de Elon Musk, fue posteriormente izada a bordo de un buque y los astronautas fueron ayudados a salir uno por uno y colocados en camillas, siguiendo los procedimientos habituales. Tras una primera evaluación médica, fueron trasladados en helicóptero al continente para someterse a exámenes más exhaustivos.
El miembro de la tripulación afectado por el problema médico que motivó el regreso prematuro “se encuentra bien”, aseguró Jared Isaacman, director de la NASA, durante una conferencia de prensa posterior al aterrizaje.
Si bien se abstuvo de revelar la naturaleza específica de la emergencia médica, Isaacman precisó que se trataba de un “problema médico grave” que “podría haber ocurrido en la Tierra, fuera del entorno de microgravedad” en el que viven los ocupantes de la EEI.
La decisión correcta
La identidad del astronauta afectado no fue revelada por la agencia espacial estadounidense. La NASA había anunciado la semana pasada que acortaría la estancia de la tripulación 11 en la EEI debido a este problema de salud, una situación inédita en 65 años.
Un “riesgo persistente” y “la incertidumbre en cuanto al diagnóstico” fueron las razones que motivaron esta decisión, explicó James Polk, jefe médico de la NASA, enfatizando que no se trató de una evacuación de emergencia.
“El miembro de la tripulación estaba y sigue estando en estado estable”, reiteró Rob Navias, un responsable de la NASA, poco antes de que la cápsula abandonara la Estación, que orbita a unos 400 kilómetros de altitud.
“Todos estamos bien”, había escrito el piloto de la misión, Mike Fincke, en la red social LinkedIn a principios de esta semana.
“Se trata de una decisión cuidadosamente considerada que tiene como objetivo permitir la realización de los exámenes médicos adecuados en tierra, donde están disponibles todas las capacidades de diagnóstico. Es la decisión correcta”, añadió.
Misión acortada
Los cuatro astronautas se unieron a la estación orbital en agosto y tenían previsto permanecer allí hasta la próxima rotación de la tripulación, programada para mediados de febrero.
La NASA informó que esta nueva misión, la tripulación 12, podría partir antes de lo previsto. La astronauta francesa Sophie Adenot formará parte de esta tripulación y realizará así su primer vuelo espacial, el primero para una francesa desde Claudie Haigneré en 1996.
Actualmente, la EEI está ocupada por tres personas: un estadounidense y dos rusos, que llegaron en noviembre a bordo de una nave Soyuz.
Habitada de forma continua desde el año 2000, la EEI es un modelo de cooperación internacional que reúne a Europa, Japón, Estados Unidos y Rusia. Desde la guerra en Ucrania, también es uno de los últimos ámbitos de cooperación entre Moscú y Washington.
Sus tripulaciones están capacitadas para llevar a cabo misiones científicas, pero también para hacer frente a las posibles complicaciones relacionadas con la vida en el espacio.
La tripulación evacuada había sido preparada para “gestionar situaciones médicas imprevistas”, recordó Amit Kshatriya, un alto cargo de la NASA.
Durante su estancia de varios meses en la EEI, la tripulación realizó “algo menos de 900 horas de experimentación científica”, detalló Joel Montalbano, responsable de operaciones espaciales, este jueves.
Entre estas investigaciones se incluyen estudios sobre la división celular de las plantas y las células madre humanas, así como simulaciones de escenarios de alunizaje en el marco del programa lunar de la NASA, que prevé el regreso de los estadounidenses a la Luna y cuya próxima misión, Artemis II, está programada para despegar en las próximas semanas.
