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Una poderosa declaración resuena con fuerza: a pesar de poseer un ejército completo – elefantes, caballos, cañones, espadas – la figura de un rey, aunque encadenado, sigue siendo imponente y superior a todos.
El mensaje advierte contra la imprudencia de olvidar una promesa hecha, y denuncia la muerte infligida por Rahman Lakait como un acto brutal y despiadado. La frase sugiere una traición y una pérdida dolorosa, enfatizando la gravedad de la situación.
