La creciente atención al Síndrome Cardiovascular-Riñón-Metabólico (CKM) está impulsando la colaboración entre especialistas para abordar esta compleja condición de salud. El síndrome CKM se define como un trastorno de salud atribuible a las conexiones entre la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica (ERC) y la enfermedad cardiovascular (ECV), incluyendo insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica.
Este síndrome no solo afecta a personas con riesgo de ECV, sino también a aquellas que ya padecen enfermedades cardiovasculares. La interconexión entre el corazón, los riñones y el metabolismo energético es fundamental para comprender y tratar eficazmente el síndrome CKM.
Los expertos señalan que los riesgos cardiovasculares no siempre se originan en el corazón, lo que subraya la importancia de considerar factores de riesgo que se desarrollan en otras partes del cuerpo. De hecho, millones de personas desconocen estos riesgos que pueden estar presentes fuera del corazón.
El síndrome CKM implica que cuando un sistema se ve afectado, puede empeorar a los demás, creando un ciclo peligroso para la salud. Monitorear factores como la presión arterial, el colesterol, el peso, el azúcar en sangre y la función renal, y adoptar hábitos saludables, son pasos clave para mejorar la salud CKM y prevenir complicaciones graves como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.
