Exposición a «químicos eternos» vinculada a mayor riesgo de leucemia infantil
Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de California en Irvine (UCI) revela que la exposición temprana a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como «químicos eternos», se asocia con un mayor riesgo de desarrollar leucemia linfoblástica aguda, el tipo más común de cáncer infantil.
El equipo analizó muestras de sangre seca de 125 recién nacidos diagnosticados con leucemia y 219 sin la enfermedad, todos nacidos en el condado de Los Ángeles entre 2000 y 2015. Los resultados, publicados en la revista Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology, muestran que niveles más altos de PFAS —específicamente PFOA y PFOS— se relacionaron con un incremento en el riesgo de esta enfermedad.

Las PFAS son compuestos ampliamente utilizados en productos cotidianos como envases de alimentos, utensilios de cocina antiadherentes y tejidos resistentes a las manchas. Su persistencia en el medio ambiente y en el cuerpo humano ha generado preocupación global, ya que no se degradan fácilmente y pueden acumularse con el tiempo.
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Este hallazgo se suma a investigaciones previas del mismo grupo, que ya habían vinculado la exposición a PFAS en el agua potable con varios tipos de cáncer infantil, incluyendo leucemia mieloide aguda y tumor de Wilms. En aquel estudio, se evaluaron más de 40,000 niños en California, reforzando la evidencia sobre los riesgos potenciales de estos químicos.
Exposición en el hogar: polvo doméstico como fuente clave
Otro estudio, liderado por la Universidad de California en Berkeley, analizó muestras de polvo de 382 hogares en los que vivían niños menores de siete años. Los investigadores encontraron que aquellos expuestos a una mezcla de ocho PFAS comunes tenían un 60% más de probabilidades de desarrollar leucemia linfoblástica aguda en comparación con niños con menor exposición.
Catherine Metayer, investigadora principal del estudio y profesora adjunta de epidemiología en UC Berkeley, explicó que el polvo doméstico actúa como un «reservorio» de estos químicos persistentes, ofreciendo una instantánea de la exposición en etapas tempranas de la vida. Los resultados fueron publicados en International Journal of Cancer.

Los expertos subrayan la necesidad de más investigaciones para comprender mejor los mecanismos biológicos detrás de esta asociación y evaluar el impacto de otros PFAS emergentes, más allá de los ya regulados como PFOA y PFOS.
New research links early exposure to PFAS—»forever chemicals»—with increased risk of childhood leukemia. These compounds, found in everyday products, persist in the environment and may pose long-term health risks. https://t.co/XXXXXX
— UC Irvine Public Health (@UCIrvinePH) April 27, 2026
¿Qué pueden hacer las familias?
Aunque la exposición a PFAS es difícil de evitar por completo, los especialistas recomiendan:
- Reducir el uso de productos con revestimientos antiadherentes o resistentes a manchas.
- Optar por envases de alimentos libres de PFAS, como vidrio o acero inoxidable.
- Limpiar regularmente el polvo doméstico, especialmente en áreas donde juegan los niños.
- Consultar informes locales sobre la calidad del agua y considerar filtros certificados para eliminar PFAS.
Las autoridades sanitarias continúan evaluando regulaciones más estrictas para estos químicos, mientras la comunidad científica profundiza en sus efectos a largo plazo.
Mientras tanto, los padres pueden mantenerse informados a través de fuentes confiables y adoptar medidas preventivas para minimizar la exposición en el hogar.
