La ansiedad por la salud corre el riesgo de no ser detectada correctamente en los centros de atención primaria, según advierte el psicólogo sueco Christian Rück en declaraciones recogidas por Dagens Nyheter. El especialista señala que muchos pacientes que presentan síntomas físicos sin una causa médica clara no reciben el diagnóstico ni el tratamiento psicológico adecuado, lo que prolonga su malestar y genera una carga innecesaria para el sistema sanitario.
¿Por qué la atención primaria falla en el diagnóstico?
De acuerdo con Christian Rück, el problema principal radica en que los médicos de cabecera suelen centrarse exclusivamente en descartar enfermedades físicas graves. Cuando los exámenes médicos no arrojan resultados concluyentes, el proceso de diagnóstico a menudo se detiene. Esta falta de seguimiento impide identificar que el paciente padece ansiedad por la salud, una condición donde la preocupación excesiva por contraer o padecer una enfermedad grave domina la vida del individuo, a pesar de la evidencia médica en contra.

Consecuencias de un diagnóstico omitido
La falta de un enfoque terapéutico correcto tiene efectos directos en la salud del paciente y en la eficiencia del sistema. Rück explica que, al no recibir herramientas para gestionar la ansiedad, los pacientes tienden a repetir consultas, realizar pruebas médicas redundantes y buscar múltiples opiniones profesionales. Esta dinámica no solo perpetúa el sufrimiento psicológico del paciente, sino que consume recursos de la atención primaria que podrían destinarse a otros casos clínicos.

Diferencias en el abordaje clínico
El experto subraya una distinción clave: mientras que la medicina general está diseñada para detectar patologías orgánicas, el entrenamiento actual en atención primaria a menudo carece de las herramientas necesarias para reconocer los patrones conductuales de la ansiedad por la salud. A diferencia de otras condiciones psiquiátricas más evidentes, esta ansiedad se manifiesta frecuentemente a través de quejas somáticas, lo que dificulta que el personal médico identifique el origen psicológico subyacente sin una formación específica en este trastorno.
Para mejorar la situación, Rück sugiere que es necesario que los equipos de atención primaria integren protocolos que permitan derivar a estos pacientes hacia terapias basadas en evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, en lugar de mantenerlos en un ciclo constante de revisiones físicas que no alivian su ansiedad.
