Un tratamiento farmacológico a largo plazo conlleva riesgos. Algunos medicamentos pueden tener efectos adversos que deben ser considerados.
Según la información disponible, los medicamentos o fármacos se utilizan para la prevención, el tratamiento, el alivio o el diagnóstico de enfermedades. Existen medicamentos con principios activos fabricados químicamente, así como aquellos cuyos principios activos se obtienen de materiales biológicos, plantas o incluso de sustancias humanas o animales (biológicos).
Es importante recordar que no todos los productos se consideran medicamentos. Los alimentos, suplementos nutricionales, cosméticos, productos de tabaco y dispositivos médicos están excluidos de esta categoría.
Además de los medicamentos originales, existen los genéricos y los biosimilares, que son alternativas más económicas con la misma eficacia una vez que expira la protección de patentes del medicamento original.
Antes de que un medicamento sea comercializado, generalmente debe ser evaluado y aprobado. En algunos casos, un registro puede ser suficiente.
La información sobre medicamentos, incluyendo sus ingredientes activos, usos y precauciones, puede encontrarse en bases de datos especializadas.
