El diputado alemán Daniel Rinkert, miembro de la Comisión de Investigación sobre la gestión de la pandemia de COVID-19, ha destacado la importancia de un equilibrio claro y sostenible entre los poderes ejecutivo y legislativo, incluso en tiempos de crisis. Esta reflexión surge a raíz de la 14ª sesión de la comisión, celebrada el 29 de enero de 2026.
Rinkert señaló que la pandemia supuso desafíos extraordinarios para el Estado, requiriendo una acción rápida y decidida por parte del ejecutivo en numerosas situaciones. Sin embargo, la crisis también evidenció la rapidez con la que puede desplazarse el equilibrio de poder entre los poderes ejecutivo y legislativo, y la dificultad de ejercer un control parlamentario eficaz bajo presión de tiempo.
En situaciones de crisis, es fundamental garantizar la participación parlamentaria, el control y el debate público. El parlamento no debe limitarse a aprobar decisiones ya tomadas por el ejecutivo, especialmente cuando estas implican restricciones significativas de derechos fundamentales. Una comunicación de crisis cercana a la ciudadanía, basada en información veraz, completa y comprensible, también juega un papel crucial.
La oposición, según Rinkert, tiene un papel especialmente relevante. No debe considerarse un obstáculo en tiempos de crisis, sino un componente esencial del control democrático. La falta de visibilidad de alternativas políticas y la presión sobre los derechos de las minorías pueden socavar la legitimidad democrática de la acción estatal.
La Comisión de Investigación tiene como objetivo extraer lecciones estructurales para el futuro, en lugar de emitir juicios generales sobre decisiones pasadas. Rinkert enfatizó que un Estado capaz de actuar y un parlamento fuerte no son contradictorios, sino complementarios. Un parlamento resistente a las crisis es, de hecho, un requisito previo para mantener la confianza en las decisiones democráticas.
