La crisis de las memorias es ya una realidad consolidada en los últimos meses, aunque aún estamos a la espera de comprender su impacto real en los precios de los componentes de hardware. Las perspectivas son, por momentos, catastróficas: un nuevo informe sugiere que, por ejemplo, la GPU NVIDIA RTX 5090 podría alcanzar un precio de 5000$ en 2026.
La situación es realmente preocupante en el frente del hardware para PC: los precios ya han aumentado considerablemente, mientras que la escasez de memorias disponibles ha obligado a NVIDIA a comunicar a sus socios constructores que deberán conseguir la VRAM por su cuenta, dada la imposibilidad de suministrarla de forma centralizada.
Las dificultades para encontrar memorias de video podrían llevar a modificaciones importantes en la producción y oferta de GPUs, con rumores que apuntan a la posible eliminación total de la RTX 5060 Ti de 16 GB del mercado.
Precios desorbitados en 2026
Los modelos de GPU, ya de por sí costosos en condiciones normales, podrían alcanzar precios impresionantes. Entre ellos, la RTX 5090 corre el riesgo de volverse prácticamente inalcanzable para el usuario común, considerando lo que indican los recientes informes.
En particular, Newsis informa que el costo de producción del modelo insignia de la serie 5000 de NVIDIA podría aumentar de manera impresionante en los próximos meses.
Si a principios de 2025 rondaba los 1.999$ (2,86 millones de wones), para 2026 podría más que duplicarse, alcanzando los 5.000$ (aproximadamente 7,15 millones de wones), lo que haría que este hardware fuera poco accesible para gran parte de los usuarios.
Por otro lado, AMD tampoco se librará de estos aumentos, con previsiones de subidas especialmente en las GPUs de la serie RX 9000, cuyos precios continuarán creciendo a un ritmo prácticamente mensual a lo largo de 2026, al igual que las RTX 5000 de NVIDIA.
Además, los problemas relacionados con estos componentes afectarán también al mercado de consolas: como hemos visto, el costo exorbitante de las memorias podría provocar un retraso en la próxima generación, con PS6 y la nueva Xbox que podrían posponerse respecto a los planes iniciales.
