Un complejo militar de la OTAN considerado ultragecreto en Overijssel, Países Bajos, fue abierto al público, revelando que planes estratégicos altamente sensibles fueron descubiertos con facilidad por servicios de inteligencia rusos.
Según informó De Telegraaf, el acceso no restringido a estas instalaciones permitió que información clasificada, que debería haber permanecido bajo estricta confidencialidad, fuera obtenida sin mayores obstáculos por agentes extranjeros.
El hallazgo pone en evidencia posibles fallos graves en los protocolos de seguridad de la alianza en esa ubicación, generando preocupación sobre la protección de datos sensibles en instalaciones militares europeas.
