En la madrugada del miércoles 14 al jueves 15 de mayo, Rusia lanzó un intenso ataque contra Ucrania utilizando un total de 675 drones y 56 misiles, según fuentes militares ucranianas. Este operativo, que se enmarca en una escalada de hostilidades, representa uno de los más significativos en los últimos meses de conflicto.
Un asalto coordinado con múltiples plataformas
El ataque, que se prolongó durante las primeras horas del jueves, combinó el despliegue de drones de diversa capacidad con misiles de largo alcance. Las autoridades ucranianas han confirmado que los objetivos prioritarios incluyeron infraestructuras críticas, aunque no se han detallado aún los daños específicos en instalaciones civiles o militares. La respuesta del Gobierno de Kiev ha sido calificada como «inmediata», aunque no se han proporcionado detalles sobre contraataques o medidas defensivas implementadas.
Este episodio se suma a una serie de operaciones aéreas registradas en las últimas semanas, donde Rusia ha incrementado su presión sobre Ucrania, especialmente en zonas fronterizas y áreas estratégicas. Analistas consultados por fuentes especializadas señalan que este tipo de ataques buscan erosionar la capacidad operativa ucraniana y generar un desgaste logístico previo a posibles ofensivas terrestres.
