La escalada en las acciones de Moscú contra el servicio de mensajería Telegram continúa. Según informes de la publicación oficial rusa “Rossijskaja Gazeta”, basada en información del servicio de seguridad federal (FSB), se está investigando la conducta del cofundador de Telegram, Pavel Durov, en el marco de un proceso penal por presunta colaboración con actividades terroristas.
El periódico estatal afirma, citando a autoridades rusas y sin presentar pruebas, que el mensajero ha sido utilizado en la comisión de numerosos delitos, incluyendo el grave ataque terrorista en el Crocus City Hall de Moscú, ocurrido hace casi dos años y que dejó más de 140 fallecidos.
Esta situación representa una nueva escalada en la relación de Rusia con el servicio de mensajería. El FSB ya había calificado a Telegram como un riesgo para la seguridad el fin de semana pasado. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró la acusación de que Telegram se niega a cooperar, lo que ha llevado a las autoridades competentes a tomar medidas.
Pavel Durov abandonó Rusia hace años. Las llamadas telefónicas a través de Telegram ya están bloqueadas en el país, y recientemente el servicio ha sido ralentizado. Otros servicios como WhatsApp y Signal también están prohibidos. El gobierno ruso ha promovido como alternativa su propio mensajero, Max, aunque críticos sugieren que este podría ser utilizado por las autoridades rusas para la vigilancia.
