Las autoridades de aviación civil han iniciado una investigación formal sobre Ryanair ante las denuncias de que la aerolínea cobra tarifas adicionales a los padres para garantizar que puedan sentarse junto a sus hijos menores de edad. Según reportó The Guardian, este escrutinio busca determinar si las prácticas de asignación de asientos de la compañía cumplen con las normativas de protección al consumidor y seguridad aérea.
¿Por qué investigan a Ryanair?
La investigación se centra en la estructura de precios de la aerolínea, que presuntamente obliga a los adultos a pagar un suplemento si desean evitar ser separados de sus hijos durante el vuelo. Según la información recogida por The Guardian, los usuarios han denunciado que, al no seleccionar asientos de pago, el sistema de reserva asigna plazas aleatorias que frecuentemente sitúan a los menores lejos de sus tutores legales.

Normativas y precedentes
El marco regulatorio exige que las aerolíneas realicen esfuerzos razonables para garantizar que los niños se sienten cerca de sus acompañantes adultos. La investigación actual evalúa si Ryanair utiliza algoritmos de asignación de asientos que, de forma deliberada, separan a las familias para incentivar la compra de servicios adicionales. Este caso resalta la tensión constante entre las estrategias de ingresos auxiliares de las aerolíneas de bajo coste y las expectativas de los pasajeros respecto a la cohesión familiar durante los viajes.
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