A pesar de los recortes presupuestarios, los conflictos y los impactos del cambio climático que han tensionado los sistemas de salud en todo el mundo –interrumpiendo servicios esenciales en muchos países–, los gobiernos y sus socios han logrado avances notables en el control, la prevención y la preparación ante enfermedades.
La agencia de salud de la ONU señala que este panorama mixto de progreso y presiones en 2025 subraya tanto lo que es posible lograr a través de la cooperación basada en la evidencia como lo que está en riesgo si no se mantiene el impulso y la financiación.
Victorias en el control de enfermedades
Varios países alcanzaron hitos históricos en la eliminación de enfermedades infecciosas.
Maldivas se convirtió en el primer país en lograr la “eliminación triple” de la transmisión de madre a hijo del VIH, la sífilis y la hepatitis B, mientras que Brasil eliminó la transmisión de madre a hijo del VIH, convirtiéndose en el país más poblado de las Américas en alcanzar este objetivo.
También se registraron avances contra las enfermedades tropicales desatendidas. Burundi, Egipto y Fiyi eliminaron el tracoma; Guinea y Kenia eliminaron la enfermedad del sueño; y Níger se convirtió en el primer país africano en eliminar la oncocercosis (ceguera de los ríos). Desde 2010, el número de personas que necesitan tratamiento para una enfermedad tropical desatendida ha disminuido en casi un tercio.
Las muertes por tuberculosis (TB) continuaron disminuyendo, especialmente en África y Europa, que registraron reducciones de más del 45 por ciento en la última década. Aún así, la enfermedad se cobró la vida de aproximadamente 1,2 millones de personas en 2024, lo que subraya los riesgos persistentes asociados con el VIH, la desnutrición y otros factores.
El control de la malaria también avanzó. Georgia, Surinam y Timor-Leste fueron certificados como libres de malaria, mientras que siete países africanos adicionales introdujeron vacunas contra la malaria en 2025. Combinados con nuevas herramientas, como mosquiteros mejorados, estos esfuerzos ayudaron a prevenir aproximadamente 170 millones de casos y un millón de muertes en 2024.
Un médico examina a un recién nacido en un hospital de Katmandú, Nepal.
Cooperación mundial en salud
Más allá de los logros específicos en el control de enfermedades, 2025 también marcó importantes avances en la cooperación mundial en salud.
Los países adoptaron el primer Acuerdo Pandémico mundial y fortalecieron el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), sentando las bases para respuestas más rápidas y equitativas ante futuras emergencias sanitarias.
Los líderes mundiales respaldaron una declaración política histórica sobre enfermedades no transmisibles y salud mental. También se emitieron nuevas guías basadas en la evidencia que cubren áreas como la atención materna y la meningitis, hasta la diabetes en el embarazo y los medicamentos contra el cáncer adaptados a los niños.
Vidas más saludables, progreso desigual
El informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2025 de la OMS reveló que 1.400 millones de personas más están viviendo vidas más saludables, impulsadas por la reducción del consumo de tabaco, un aire más limpio y una mejor calidad del agua y el saneamiento.
La inmunización siguió siendo fundamental para estos logros. Los esfuerzos mundiales de vacunación han reducido las muertes por sarampión en un 88 por ciento desde el año 2000, salvando a casi 59 millones de vidas. En 2025, varios países ampliaron la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), acercando al mundo a la eliminación del cáncer de cuello uterino.
Sin embargo, persisten los desafíos. Veinte millones de niños no recibieron las vacunas esenciales debido a conflictos, interrupciones en el suministro y desinformación. Las muertes maternas e infantiles tampoco están disminuyendo lo suficientemente rápido como para alcanzar los objetivos mundiales, lo que subraya la necesidad de mayores inversiones en la atención primaria de salud y los programas de parto seguro.
Niños y adultos que sufren de cólera reciben tratamiento en un centro de aislamiento en un hospital de Jartum, Sudán.
Presiones financieras, respuesta a las crisis
Los recortes presupuestarios en 2025 interrumpieron los servicios, incluida la atención materna, la vacunación, la prevención del VIH y la vigilancia de enfermedades, y la OMS advirtió que la reducción de la financiación podría revertir los logros alcanzados con tanto esfuerzo.
A pesar de estas presiones, la OMS apoyó respuestas rápidas a las emergencias y crisis sanitarias en 79 países y territorios, incluidos Gaza, Sudán y Ucrania, proporcionando apoyo médico de emergencia y ayudando a contener los brotes.
Entregó medicamentos, ayudó a mantener los hospitales abiertos, se unió a campañas de vacunación y se aseguró de que las personas pudieran seguir accediendo a servicios de salud regulares –“porque los bebés siguen necesitando nacer, los ataques cardíacos siguen necesitando ser evitados y la diabetes sigue necesitando ser tratada, incluso durante una emergencia”.
De cara al futuro
De cara a 2026, la OMS señala la adopción del primer Acuerdo Pandémico y el fortalecimiento del Reglamento Sanitario Internacional como signos de un renovado compromiso mundial con la preparación.
Enfatiza que sigue guiándose por el principio establecido en su fundación en 1948: que el más alto nivel de salud posible debe ser un derecho para todos, no un privilegio para unos pocos.
“Juntos”, la OMS subraya, “con ciencia, soluciones y solidaridad, podemos construir un futuro más saludable, seguro y esperanzador para todos.”
Un bebé es sostenido por su madre y entretenido por su abuelo en una clínica comunitaria en el norte de Bangladesh.
