Entrenar hoy es la forma más sencilla de asegurar un futuro sin dependencias. Así lo plantea Daniel Lomelí, nutricionista y experto en actividad física, con un mensaje directo y contundente: no se puede hablar de éxito sin considerar la salud. Lomelí, con una sólida trayectoria en nutrición funcional, subraya una verdad que a menudo olvidamos: el cuerpo no es un mero accesorio, sino el vehículo que nos permite vivir plenamente.
¿De qué sirve alcanzar el éxito si no podemos subir unas escaleras sin dificultad? Lomelí resume esta idea con una frase poderosa: “El éxito no es solo financiero, sino también libertad de movimiento”. Esta perspectiva desafía la noción tradicional de éxito, reconociendo que la estabilidad económica no garantiza la autonomía física. Lomelí enfatiza con firmeza: “Tu cuerpo es el primer activo que debes proteger”.
Aunque la muerte es inevitable, la forma en que vivimos y envejecemos está en nuestras manos. Podemos elegir los términos en los que queremos vivir… y también envejecer.
Seis pilares para una vida larga y con propósito
Lomelí propone un enfoque integral y sostenible, basado en seis pilares fundamentales, alejándose de soluciones rápidas y motivaciones efímeras. Estos pilares, aunque sencillos, son la clave para una vida saludable.
El primero es la nutrición e hidratación, la base sobre la que se construye todo lo demás. Le sigue el movimiento, entendido no solo como ejercicio en el gimnasio, sino como actividad física diaria, como caminar y mantener el cuerpo activo. Y, de manera crucial, el entrenamiento de fuerza, esencial para mantener la independencia y la vitalidad a medida que envejecemos.
A estos pilares se suman el sueño y el descanso, a menudo descuidados en una sociedad que valora la productividad por encima del bienestar; la gestión del estrés, reconociendo que el problema no es experimentar días difíciles, sino vivir en un estado constante de tensión; el entorno social, ya que las personas que nos rodean influyen en nuestras decisiones y hábitos; y, por último, el consumo de sustancias, que puede comprometer cualquier progreso.
Cada acción suma, y cada descuido resta.
Entrenar bien, más allá de entrenar mucho

Lomelí destaca que el fracaso en el gimnasio no suele deberse a la falta de voluntad, sino a la falta de una estrategia adecuada. Entrenar sin una estructura definida, sin ciclos de descanso y recuperación, o simplemente excediéndose en la intensidad, puede ser contraproducente.
En su opinión, “Un entrenamiento nunca sustituye una mala nutrición, nunca sustituye un mal sueño, nunca sustituye un día de estrés intenso”. El cuerpo funciona en base a la coherencia, no a la compensación.
Por ello, insiste en la importancia del entrenamiento de fuerza, considerándolo un elemento indispensable. Protege los huesos, los músculos y el metabolismo, y es beneficioso incluso para niños a partir de los 10 años, siempre bajo supervisión adecuada.
Comer sin miedo, suplementar con criterio y vivir con equilibrio

En cuanto a la nutrición, Lomelí desmitifica muchas creencias populares. Defiende el consumo de huevo como un alimento de gran valor, reivindica los lácteos para aquellos que los toleran bien y señala al alcohol como un factor perjudicial para la salud. “Es la droga más normalizada y la que más destruye resultados”, afirma, tanto en el ámbito deportivo como en la longevidad.
Respecto a los suplementos, su enfoque es práctico y minimalista: proteína para cubrir las necesidades diarias, creatina por sus beneficios físicos y cognitivos, omega-3 como apoyo antiinflamatorio y magnesio, presente en numerosos procesos corporales. Sin complicaciones innecesarias.

