Una fragata belga de detección de minas se dirige hacia el Mediterráneo con la intención de contribuir a la seguridad en el estratégico Estrecho de Ormuz. Las autoridades belgas afirmaron que el buque está preparado para asumir su responsabilidad en la zona, donde persisten tensiones por la presencia de minas marinas y el riesgo de escalada militar.
Según informes, se están evaluando métodos para localizar y neutralizar minas marinas «perdidas» en el Estrecho de Ormuz, incluyendo el uso de drones submarinos y sistemas de detección acústica. Estas tecnologías permitirían identificar artefactos explosivos sin poner en peligro a los equipos de desminado.
La iniciativa ha generado reacciones positivas en varios países europeos, donde se destaca la importancia de mantener rutas marítimas abiertas y seguras para el comercio internacional. Los armadores neerlandeses, en particular, han expresado su apoyo, pero han solicitado garantías concretas sobre las condiciones de seguridad antes de transitar por la zona.
Paralelamente, se registraron desarrollos tensos en otra zona de conflicto: según reportes libaneses, al menos 13 personas murieron en ataques contra la ciudad de Tiro, en el sur del Líbano, poco antes de que entrara en vigor un alto el fuego. Irán respondió a la tregua rechazando cualquier acuerdo temporal, afirmando que no aceptará un cese al fuego que sea solo provisional.
Además, Francia y el Reino Unido mantuvieron conversaciones sobre la posibilidad de desplegar una misión de seguridad conjunta en el Estrecho de Ormuz, aunque no se han anunciado decisiones oficiales al respecto. Las discusiones giran en torno a la coordinación de esfuerzos navales para proteger el tránsito de buques comerciales frente a amenazas como minas, drones o embarcaciones rápidas sospechosas.
