El sector óptico representa uno de los costos médicos más significativos para los asegurados. Tradicionalmente, la participación de la Seguridad Social en este ámbito ha sido limitada, haciendo que el reembolso de las mutuas sea relevante solo para aquellos dispuestos a invertir un presupuesto considerable para obtener una cobertura óptima.
Sin embargo, esta situación ha comenzado a evolucionar desde enero de 2020 con la implementación de la reforma del 100% Salud. Esta reforma garantiza ahora una cobertura completa para ciertos equipos ópticos, eliminando cualquier costo adicional para la adquisición de lentes correctores y monturas.
La reforma, adoptada a finales de 2018, ha reforzado progresivamente el reembolso de tratamientos costosos que muchos asegurados posponían o renunciaban debido a la falta de recursos. Según un informe de la comisión de cuentas de la salud de 2017, el costo promedio para los pacientes se situaba alrededor del 8,7%.
No obstante, este porcentaje sigue siendo particularmente elevado para ciertos tipos de intervenciones, especialmente en prótesis auditivas, equipos dentales y corrección óptica, superando el 20%, con una media del 22%. La fijación de precios para estos servicios queda a discreción de los profesionales y no está regulada por las tarifas de la Seguridad Social, lo que puede limitar el acceso a estos cuidados para una parte de la población.
Las estadísticas del INSEE de 2014 revelan que aproximadamente un 10% de los franceses renunciaba a adquirir gafas debido a la falta de recursos económicos.
En cuanto a las lentes de contacto, la reforma del 100% Salud no las incluye. El reembolso de las lentes de contacto permanece sin cambios: la Seguridad Social cubre el 60% de una tarifa anual fija de 39,48 € por ojo, independientemente del tipo de lente (reutilizables o desechables, diarias o semanales).
