Investigadores de Penn State han desarrollado un nuevo tipo de transistor de efecto de campo que permite la creación de sensores increíblemente sensibles y resistentes, incluso en entornos ricos en líquidos como el cuerpo humano.
Estos sensores, basados en grafeno – un material bidimensional (2D) conductor y altamente sensible a su entorno – han demostrado ser hasta 20 veces más sensibles a diversas señales químicas y biológicas, como productos químicos peligrosos en el agua o los niveles de dopamina en el cerebro, en comparación con sensores construidos con diseños de transistores comparables.
Tradicionalmente, los transistores de efecto de campo utilizados en biosensores se construían con silicio, pero cada vez se construyen más con materiales 2D como el grafeno. El nuevo diseño aborda la inestabilidad que suelen presentar estos dispositivos cuando se exponen a líquidos.
Los resultados de la investigación fueron publicados en npj 2D Materials and Applications. Los sensores también exhiben una deriva de señal hasta 15 veces menor, lo que mejora significativamente su precisión y fiabilidad.
