Un beneficio en el tratamiento con ciertos medicamentos solo se observó después de al menos tres años, momento en el cual un 40 por ciento de los pacientes en el grupo SGLT-2 y un 32 por ciento en el grupo GLP-1 habían interrumpido su medicación. Los autores señalan que las diferencias absolutas fueron pequeñas y expresan incertidumbre sobre si esta diferencia refleja un efecto causal de la medicación utilizada inicialmente.
Además, el estudio encontró que los riesgos de enfermedad arterial periférica (EAP), úlceras en los pies, amputaciones y mortalidad general fueron comparables entre los grupos.
