La neurociencia revela que una práctica cotidiana, como la siesta, puede tener un impacto significativo en la función cerebral. Diversos estudios recientes sugieren que dormir un poco durante el día puede “reiniciar” el cerebro y mejorar su rendimiento hasta en un dos por ciento, según informa grazia.fr.
Pero, ¿cuánto tiempo debemos dormir para obtener estos beneficios? Investigaciones de Journal des Femmes Santé indican que la duración óptima de una siesta para mejorar la capacidad cognitiva se mide en minutos. Una siesta estratégica puede ser más efectiva que una larga, permitiendo un descanso reparador sin interferir con el ciclo de sueño nocturno.
La pregunta de si una simple siesta es suficiente para recuperarse después de una noche sin dormir también ha sido objeto de estudio, tal como lo señala Ouest-France. Si bien una siesta puede aliviar temporalmente la fatiga, no reemplaza los beneficios de un sueño nocturno completo y reparador.
Además, investigaciones publicadas por Die Weltwoche demuestran que las “siestas relámpago” pueden aumentar la inteligencia. Este tipo de siestas cortas y estratégicas parecen tener un efecto positivo en la agilidad mental y la capacidad de aprendizaje.
Finalmente, la siesta se está reconociendo cada vez más como una práctica saludable, incluso en el ámbito laboral. Apolline de Malherbe, en declaraciones a RMC, afirma que “tan pronto como uno puede dormir, debe hacerlo. La siesta es una disciplina de vida”.
