La herencia científica de la era soviética vuelve a cobrar relevancia en Moscú a través de un museo de 54 millones de libras esterlinas, diseñado para conectar a las nuevas generaciones con el legado interplanetario de la antigua Unión Soviética.
Símbolos de una era dorada
El espacio museístico alberga reliquias fundamentales de la carrera espacial, incluyendo el Sputnik
, el primer satélite del mundo, descrito como una estructura similar a un wok. También se exhibe la pequeña cápsula Vostok utilizada por el mayor Yuri Gagarin, el primer ser humano en alcanzar el espacio, quien el 12 de abril de 1961 despegó desde el complejo de Baikonur en Kazajistán a bordo de una cápsula con forma de bola sobre un misil nuclear convertido.
El museo también rinde homenaje a los pioneros caninos. Se encuentra la pequeña cápsula utilizada por Laika, la primera perra en el espacio, lanzada por el Politburó el 3 de noviembre de 1957 en un viaje sin retorno. Según el director del museo, Yuri Solomko, Laika orbitó a baja altura y posteriormente se desintegró al reingresar en la atmósfera terrestre.
Asimismo, se presentan las figuras taxidermizadas de Belka y Strelka. Solomko explicó que ambos eran perros callejeros y que la Unión Soviética descubrió que los animales rescatados de la calle tenían una mejor orientación genética para sobrevivir en el espacio. Tras su regreso a la Tierra, vivieron una vida natural, e incluso el líder Nikita Khrushchev obsequió uno de sus cachorros a la familia del presidente Kennedy en Estados Unidos.
Del olvido a la revitalización tecnológica
Durante la década de 1990, los logros científicos y tecnológicos soviéticos fueron ampliamente olvidados. algunas piezas únicas, como el traje espacial de Gagarin, fueron vendidas a Washington o abandonadas en la calle. Sin embargo, el Kremlin ha buscado recuperar ese prestigio perdido.

La infraestructura actual del museo incluye:
- Una réplica transitable de la estación orbital rusa Mir.
- Un enlace satelital en tiempo real con la Estación Espacial Internacional (ISS) para rastrear su posición actual.
El futuro: Marte y los desafíos técnicos
El ex cosmonauta Alexander Aleksandrov, quien pasó 309 días en el espacio durante misiones en 1983 y 1987, señaló que aunque los primeros 20 años de exploración (1957-1977) fueron los más románticos e interesantes, el programa actual se orienta hacia Venus y Marte.
Sobre la posibilidad de una misión tripulada a Marte, Aleksandrov afirmó que es técnicamente posible, aunque enfrenta obstáculos críticos:
- Financiamiento: Problemas de presupuesto para ejecutar la misión.
- Seguridad: La necesidad de proteger a los astronautas de la radiación cósmica.
- Logística y salud: El viaje requiere un año y medio para llegar, sin posibilidad de retorno inmediato en caso de enfermedad.
Paralelamente, en Moscú, un grupo de seis científicos lleva a cabo simulaciones de misiones a Marte. Los participantes pasan 105 días confinados en cápsulas metálicas estrechas para recrear los efectos de un viaje prolongado y la exposición a la radiación cósmica.
