La American Heart Association (AHA) ha alertado sobre el denominado Síndrome Cardiovascular-Renal-Metabólico (CRM), un trastorno de salud derivado de la interacción entre la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares. Este síndrome, que incluye afecciones como la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y el ictus, afecta tanto a personas con riesgo cardiovascular como a aquellas que ya padecen enfermedades del corazón.
El Dr. Antonio Pérez Pérez, director de la Unidad del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y coordinador de la IV edición de Revisiones en Diabetes, ha destacado la importancia de un manejo temprano e integral de este síndrome para evitar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Según el Dr. Pérez Pérez, el CRM no reemplaza al síndrome metabólico tradicional, sino que lo amplía y perfecciona, considerando la interacción entre los sistemas metabólico, renal y cardiovascular.
Este enfoque integral permite identificar a los pacientes en riesgo de manera precoz, estratificar su riesgo y predecir la evolución de la enfermedad. El Dr. Pérez Pérez enfatizó que el impacto en la salud pública de estas enfermedades justifica la necesidad de un término que englobe todas estas patologías y permita un abordaje clínico coordinado.
Durante la IV edición de Revisiones en Diabetes, celebrada en Madrid, se concluyó que la gestión de la diabetes tipo 2 debe evolucionar hacia una visión sistémica, capaz de frenar las complicaciones crónicas de forma temprana. El Dr. Pérez Pérez explicó que el CRM se estructura en cuatro estadios, siendo los más avanzados los que conllevan un mayor riesgo de mortalidad.
El especialista advierte que nos encontramos ante una “epidemia silenciosa” con una mortalidad exponencial, pero que es en gran medida prevenible. De hecho, estima que casi la mitad de los eventos cardiovasculares podrían evitarse con una actuación temprana y coordinada. Las cifras de Estados Unidos revelan que más del 85% de los adultos cumplen con los criterios para al menos estar en el estadio 1 del síndrome, lo que subraya la necesidad de identificar los factores de riesgo desde edades tempranas.
El síndrome CRM suele comenzar en la infancia debido a factores biológicos, sociales y ambientales que favorecen la acumulación de tejido adiposo disfuncional y la resistencia a la insulina. El Dr. Pérez Pérez aboga por un enfoque holístico que trate el síndrome en su conjunto, con un manejo simultáneo de lípidos, presión arterial y glucosa.
Se recomienda el cribado de obesidad en pediatría a partir de los 3 años y el cribado lipídico en niños de entre 9 y 11 años, correspondientes al estadio 1 del síndrome. El Dr. Pérez Pérez concluyó que la detección precoz y la personalización del tratamiento son las herramientas clave para evitar tragedias cardiovasculares o renales, y que romper la inercia terapéutica es una necesidad ética.
El Dr. Pérez Pérez reitera que el objetivo no es solo detener la progresión del síndrome, sino de revertir a los pacientes a etapas inferiores mediante cambios en el estilo de vida y tratamientos precoces.

Por: Violeta Villar Liste | [email protected]
