«Hay que dejarlos ir para que experimenten las cosas por sí mismos, pero al hacerlo, de repente cierras una etapa», reflexiona Jenny, junto a su esposo Danny.
Danny y Jenny llevan 35 años juntos y son matrimonio desde 1997. Durante años, sus vidas giraron en torno a su familia, con sus hijos Bo y Davy, pero ahora se abre un nuevo capítulo. «Nos encanta decorar, porque nadie más lo hará por nosotros», comenta Danny, mientras ambos contemplan cómo será su vida sin hijos viviendo bajo el mismo techo.
La reciente partida de sus hijos aún es reciente, pero afortunadamente el vínculo familiar se mantiene fuerte. «Nuestros hijos apenas llevan seis meses fuera de casa», explica Danny. «Todavía vienen a visitarnos a menudo», añade Jenny. «Davy incluso sigue trayendo su ropa sucia».
La despedida fue difícil. «Cuando sus pertenencias desaparecieron, derramamos algunas lágrimas», confiesa Danny, un cantante. «Porque entonces se siente muy definitivo». Jenny asiente con la cabeza. «Sí, pero es algo que ha estado presente desde que eran pequeños. Hay que dejarlos ir para que experimenten las cosas por sí mismos, pero al hacerlo, de repente cierras una etapa», expresa con emoción.
Anteriormente, Frans y Mariska tomaron la decisión, tras mucha indecisión, de no emigrar y permanecer en los Países Bajos por sus hijos y nietos. Ellos también experimentan el síndrome del nido vacío, por lo que aprovechan cada momento con sus hijos al máximo. Más detalles sobre su experiencia se pueden ver en el siguiente video.
