El síndrome premenstrual (SPM) se manifiesta cuando aparecen trastornos relacionados con el ciclo menstrual. Según la Dra. Solène Duros (*), ginecóloga obstetra en el CHU de Rennes, se trata de un síndrome de la segunda parte del ciclo, causado por la brusca caída de las hormonas (progesterona y estrógeno). Los síntomas suelen aparecer entre una semana antes del inicio de la menstruación y hasta dos días después. Más allá de este período, no se considera SPM.
Aproximadamente una de cada dos mujeres lo experimenta, con una amplia gama de síntomas que pueden variar desde una simple tensión mamaria hasta la incapacidad de realizar actividades laborales.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas se dividen en dos tipos: físicos y psíquicos. Los físicos están principalmente relacionados con la retención de líquidos, manifestándose como dolor en los senos y riñones, así como una sensación de hinchazón abdominal. Algunas mujeres pueden incluso experimentar un aumento de peso de uno o dos kilos, no debido al tejido graso, sino al edema.
En cuanto a los síntomas psíquicos, las mujeres pueden experimentar pérdida de energía, fatiga, irritabilidad, ansiedad, disminución del estado de ánimo e impaciencia.
¿Qué se puede hacer para aliviar los síntomas?
En primera instancia, no siempre se recomienda un tratamiento farmacológico. Se prioriza la adopción de un estilo de vida saludable. La actividad física, especialmente los deportes de resistencia, los ejercicios aeróbicos, el yoga o la sofrología, pueden aliviar los trastornos. También es importante una alimentación con bajo contenido de sal, ya que esta última agrava la retención de líquidos. Diversos estudios han demostrado que los suplementos alimenticios pueden ser beneficiosos, como la suplementación con calcio, vitaminas B1, magnesio B6 y omega 3, así como suplementos a base de fosfatidilserina y ácido fosfatídico (que actúan sobre uno de los mecanismos clave de estos trastornos: la desregulación del cortisol, la hormona del estrés).
¿Y si estas medidas higiénico-dietéticas no son suficientes?
Si los síntomas persisten, se pueden considerar los anticonceptivos estroprogestágenos, a base de drospirenona, que ayudan a combatir la retención de líquidos y a mantener un clima hormonal estable, reduciendo así el SPM. Sin embargo, es fundamental recordar que cualquier método anticonceptivo requiere una consulta médica, especialmente considerando que estas píldoras de tercera generación pueden aumentar el riesgo de flebitis en algunas pacientes.
En casos más severos, cuando los síntomas psíquicos son muy incapacitantes, los médicos pueden recetar ansiolíticos y antidepresivos en dosis bajas.
¿A qué especialista debemos acudir si experimentamos estos síntomas?
Todas las mujeres deberían realizarse un seguimiento ginecológico anual con un médico general, una matrona o un ginecólogo. Es importante no minimizar estos síntomas, especialmente si interfieren con la vida diaria, el trabajo, la familia y la relación con el propio cuerpo. Durante mucho tiempo, estos problemas relacionados con los ciclos menstruales han sido trivializados. Sin embargo, hoy en día, contamos con una nueva generación de profesionales sanitarios más concienciados. Es su responsabilidad escuchar estas quejas y realizar un diagnóstico adecuado, ya que pueden estar relacionadas con el SPM o con otras afecciones, como un nódulo o dolor en el seno que podría indicar cáncer, dolor durante la menstruación que podría ser un signo de endometriosis, problemas de ansiedad que podrían ser un síndrome ansioso-depresivo, o fatiga causada por hipertiroidismo, entre otras.
(*) Ginecóloga obstetra, en el CHU de Rennes.
