Síntomas que parecen comunes, como la tos, la falta de aire o el reflujo ácido, a menudo se pasan por alto o se atribuyen a causas temporales, como el estrés o la recuperación de una gripe. Sin embargo, expertos advierten que estas señales podrían indicar una condición de salud más grave.
La doctora Nicole Ng, directora asociada del Programa de Enfermedades Pulmonares Intersticiales en Mount Sinai Health System, explica que cuando estos síntomas aparecen de forma recurrente y se presentan en conjunto, es recomendable acudir al médico para determinar si existe un problema subyacente, como la fibrosis pulmonar idiopática (FPI).
¿Qué es la fibrosis pulmonar idiopática (FPI)?
La FPI es una de las más de 200 afecciones pulmonares que se agrupan bajo el término de enfermedades pulmonares intersticiales (EPI). Estas condiciones afectan el espacio que rodea los alvéolos (sacos de aire) en los pulmones, provocando inflamación y/o cicatrización. Como resultado, los pulmones se vuelven más rígidos, lo que dificulta el traslado del oxígeno hacia el torrente sanguíneo.
Existen diversas causas para las enfermedades pulmonares intersticiales; algunas se derivan de la exposición ambiental a ciertas toxinas, mientras que otras ocurren en personas con condiciones autoinmunes que afectan los pulmones, como la artritis reumatoide.
En el caso específico de la FPI, el diagnóstico se realiza cuando un escaneo pulmonar muestra un patrón característico de cicatrización sin que exista una causa clara. De hecho, el término “idiopática” significa que no se conoce la causa de la enfermedad.
¿A quiénes afecta?
Se estima que alrededor de 50,000 estadounidenses son diagnosticados con FPI cada año. Esta condición afecta comúnmente a personas mayores y, debido a que los síntomas se desarrollan de manera gradual, es frecuente que se atribuyan erróneamente a los efectos naturales del envejecimiento.
