El profesor Horace Slughorn, conocido por su habilidad para prosperar y su estilo de vida acomodado, siempre supo cómo cultivar relaciones influyentes. Rodeado de amigos poderosos y con un suministro aparentemente ilimitado de piña confitada, parecía tenerlo todo resuelto.
¿Te identificas con esta forma de ser? ¿Eres de aquellos que valoran las conexiones, siempre están «haciendo contactos» y saben desenvolverse con soltura en cualquier ambiente?
Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿podrías considerar estas relaciones como verdaderas amistades? ¿Estarían esas personas a tu lado en un momento de necesidad? O, como le sucedió a Slughorn cuando tuvo que huir, te encontrarías solo ante la adversidad. Quizás este sea el año para dejar de enfocarte en lo que los demás pueden hacer por ti y empezar a pensar en lo que tú puedes ofrecerles. Encontrarás que, al hacerlo, construirás lazos más auténticos y duraderos.
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