El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, condenó enérgicamente la destrucción de una estatua de Jesús por parte de un soldado israelí en el sur del Líbano y pidió medidas estrictas contra el responsable.
El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, también emitió una disculpa oficial tras la difusión de un video que muestra al soldado golpeando repetidamente la cabeza de la estatua con un martillo mientras yace en el suelo.
Según fuentes locales, el incidente ocurrió en la ciudad de Debel, una localidad predominantemente maronita cristiana en el sur del Líbano, donde el soldado estaba desplegado como parte de las operaciones militares israelíes en la región.
El hecho fue denunciado por residentes y difundido en redes sociales por periodistas independientes, generando una fuerte reacción tanto en el Líbano como a nivel internacional por considerarse un acto de agresión contra símbolos religiosos cristianos.
Mientras tanto, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) confirmaron la autenticidad del material y anunciaron que tomarán las acciones disciplinarias correspondientes.
En paralelo, Israel mantiene una presencia militar activa en el sur del Líbano, donde ha declarado zonas restringidas para los civiles libaneses, pese al reciente acuerdo de tregua de diez días mediado por Estados Unidos.
Según mapas publicados por las IDF en sus redes sociales, se han marcado en rojo áreas del sur libanés que consideran bajo su control operativo, incluyendo zonas más allá de la Línea Azul y cercanas al río Litani, advirtiendo a los residentes que no se acerquen a dichas áreas.
Israel justifica su presencia como necesaria para desmantelar infraestructuras vinculadas a Hezbolá y crear una zona de amortiguación que proteja su territorio norte, aunque continúa enfrentando críticas por acciones percibidas como violaciones de la soberanía libanesa y del alto el fuego acordado.
