Volvo ha sido históricamente reconocida como la opción predilecta para el transporte familiar, consolidando una reputación basada en una seguridad que, generalmente, prima sobre cualquier otra consideración. Sin embargo, durante la década pasada, el fabricante sueco se permitió experimentar con un enfoque mucho menos convencional.
El poder del motor seis en línea
En lugar de seguir la fórmula habitual de instalar un potente V8 bajo el capó, Volvo desarrolló una serie de máquinas de alto rendimiento en colaboración con un socio de automovilismo con el que mantenía un estrecho vínculo. El resultado fue la extracción de una potencia sorprendente a partir de un motor de seis cilindros en línea, logrando un equilibrio entre la sobriedad y la agresividad que culminó en los primeros modelos S60 Polestar y V60 Polestar.

El legado y la evolución de Polestar
Aunque en la actualidad Polestar es conocida como una marca de vehículos eléctricos de alto rendimiento vinculada a Volvo, con una línea de productos propia y un enfoque más agudo en el desempeño, sus orígenes fueron distintos. El nombre proviene de una entidad independiente de ingeniería y automovilismo sueca que diseñaba y operaba coches de carreras basados en Volvo, ganando experiencia en competiciones como el Campeonato Sueco de Turismos (Swedish Touring Car Championship).
Este periodo de experimentación con coches de carretera de alto rendimiento dejó algunos hitos clave:
- Lanzamiento: Los modelos fueron presentados en el Salón del Automóvil de Chicago de 2014.
- Exclusividad: Solo llegaron unos pocos cientos de unidades al mercado de Estados Unidos.
- Transición técnica: A partir del modelo del año 2017, la motorización fue reducida a un motor de cuatro cilindros en línea.
