Ingeniera aeronáutica y teniente coronel de la Armada del Aire y del Espacio, Sophie Adenot, de 43 años, es la primera mujer piloto de pruebas de helicópteros en Francia. El próximo 15 de febrero despegará hacia la Estación Espacial Internacional, convirtiéndose así en la primera francesa en viajar al espacio en 25 años.
Un sueño hecho realidad. A sus 43 años, Sophie Adenot se prepara para despegar hacia la Estación Espacial Internacional el próximo 15 de febrero. Teniente coronel de la Armada del Aire y del Espacio, sucederá a Claudie Haigneré y se convertirá en la segunda astronauta francesa en llegar al espacio.
Un camino inspirado en sus modelos
Suceder a Thomas Pesquet es un sueño que la astronauta de Nivernais no habría podido alcanzar sin las inspiraciones que la han guiado desde su juventud. Desde Marie Curie, quien le transmitió el gusto por la ciencia de alto nivel, hasta su abuelo, mecánico de la Armada del Aire, que le inculcó una pasión por las máquinas voladoras, sin olvidar a Claudie Haigneré, Sophie Adenot, altamente motivada, lo ha hecho todo para convertirse algún día en astronauta.
Comenzó su formación superior en SUPAERO, en Toulouse, la escuela de ingeniería por excelencia para aquellos que aspiran al espacio, una institución también frecuentada por Thomas Pesquet. Posteriormente, continuó su formación en el prestigioso MIT de Boston, en Estados Unidos. Un currículo que le abrió las puertas de la empresa Airbus, donde trabajó en el diseño de cabinas.
Un puesto que la joven francesa apreciaba, pero su única ambición era volar. Así, un año después, a los 23 años, se unió a la Armada del Aire y del Espacio.
Una pionera decidida
En 2019, Sophie Adenot se convirtió en la primera mujer piloto de pruebas de helicópteros en Francia. Siguiendo los pasos de aquellos que brillaron antes que ella, la exploradora se impuso como una pionera, siempre en busca de aventura. Una fuerza que la acompañará a lo largo de su carrera y la impulsará a atreverse, incluso a fracasar.
En 2008, intentó por primera vez la selección de la ESA, la Agencia Espacial Europea, para convertirse en astronauta. Un intento en el que fracasó por falta de confianza, admitiría más tarde. Sin embargo, a pesar de este revés, la nativa de Cosne-Cours-sur-Loire no se rindió y mantuvo intactos sus valores de perseverancia.
En 2022, a la edad de 40 años, solicitó por segunda vez. Al inicio de la selección, había más de 22.500 candidatos. Al final, solo cinco fueron seleccionados: cuatro hombres y dos mujeres, entre ellas ella. Desde entonces, Sophie Adenot se ha estado entrenando intensamente en todo el mundo.
Una preparación récord
A solo 36 días de la fecha prevista, el domingo 15 de febrero, la astronauta muestra una notable serenidad. “Nos sentimos serenos porque llevamos tres años entrenando de forma muy intensa”, confió a France Inter.
Sin embargo, el frenético ritmo de esta preparación exprés es una hazaña. Con solo dos años y diez meses de entrenamiento, ahora ostenta el récord de velocidad para un astronauta europeo. Durante este período, se ha entrenado, entre otras cosas, en actividades extravehiculares, maniobras delicadas que requieren una preparación rigurosa.
Sophie Adenot también debe prepararse para muchos desafíos relacionados con su convivencia con otros cinco astronautas, como la falta de sueño, la ausencia de aire fresco o la escasez de frutas y verduras frescas durante casi ocho meses.
Ocho meses para la ciencia
Sophie Adenot se embarca en la misión Épsilon a bordo de la ISS, un nombre que simboliza el poder de pequeñas contribuciones capaces, una vez reunidas, de formar un todo. Durante esta misión, llevará a cabo numerosas experiencias científicas, tecnológicas y educativas, apoyadas por el Centro Nacional de Estudios Espaciales y la comunidad espacial francesa, contribuyendo a la investigación y a la inspiración de las jóvenes generaciones.
Con una estancia de ocho meses en ingravidez, Sophie Adenot establecerá un nuevo récord de duración para un astronauta europeo. Un tiempo largo pero necesario para llevar a cabo cerca de 200 experimentos científicos.
Estos experimentos permitirán, en particular, probar tecnologías destinadas a combatir los desiertos médicos en la Tierra, facilitando la realización de exámenes a distancia por parte de no expertos, pero también explorar algunas repercusiones ecológicas de la exploración espacial, que podrían generar mañana ahorros cruciales para nuestro planeta.
