Los comerciantes se encontraron por un momento en una situación inesperada, como si estuvieran en Hal a tortán (algo así como “Pescado en la tarta”), pero la verdadera sorpresa aún estaba por llegar. Una figura conocida apareció en el estudio.
En la emisión del martes de Kincsvadászok (Cazadores de Tesoros), los comerciantes se sorprendieron al descubrir que debajo de la tela sobre la mesa no había una valiosa obra de arte, sino cinco platos de comida. Uno de los vendedores les había ofrecido una delicia casera, concretamente frijoles con chile. “El problema es que soy débil con los frijoles con chile. Es como si estuviéramos en Hal a tortán, ¿no?”, comentó Péter Fertőszögi durante el programa. Tamás Fejes añadió que este plato solía ser parte del catering de la banda Tankcsapda. Fue entonces cuando entró el vendedor, Péter Szikora, cuya presencia dejó a Fejes completamente atónito.
Fejes, que conoce a Szikora, quien trabaja como chef y ha sido el encargado del catering de Tankcsapda durante años, exclamó: “No puedo decir cómo lo llamo, porque silbarían. Pero preséntate a los demás, porque yo te conozco, solo para que todos estén al tanto”. Szikora, vestido con una camiseta de Tankcsapda, se presentó en el programa de la siguiente manera:
“Soy chef de demostración en una empresa de alimentación. En casa cocino para tres o cuatro bandas, y para muchas más en el extranjero. Intentamos incluir siempre elementos más húngaros en sus comidas. Por ejemplo, cuando vinieron los Backstreet Boys, les preparamos pollo con paprika y ñoquis. No querían comer carne, pero devoraron los ñoquis con la salsa del pollo, ¡era una alegría verlos! Nos llamaban desde el backstage para que fuéramos, diciendo que nunca habían comido algo tan bueno. A la banda KISS les hicimos tortitas, porque su bajista, de origen húngaro, adora las tortitas. ¡Lo especial fue que hicimos las tortitas junto con los miembros de Five Finger Death Punch!”. Szikora también le dijo a Attila Till que Fejes era “un buen sujeto, porque no es quisquilloso”, según destacó Bors.
El chef, por cierto, subastó una herencia familiar en el programa de búsqueda de objetos de valor. La pintura, de gran tamaño, tenía un precio de salida de 100.000 florines, pero la puja final se detuvo en 90.000 florines. Lőrinc Nagyházi ofreció esa cantidad por la pintura, que Szikora aceptó.
