Científicos desarrollan spray nasal que revierte el envejecimiento cerebral y restaura la memoria
Investigadores de la Universidad de Texas A&M, específicamente del Colegio de Medicina Naresh K. Vashisht, han desarrollado una terapia innovadora en forma de spray nasal capaz de revertir los efectos del envejecimiento en el cerebro. Este tratamiento se enfoca en combatir lo que los científicos denominan «neuroinflammaging», una inflamación crónica y lenta que afecta el centro de la memoria y se asociaba anteriormente con el proceso inevitable de envejecer.
El estudio, liderado por el Dr. Ashok Shetty, profesor distinguido y director asociado del Instituto de Medicina Regenerativa, junto con los científicos senior Dr. Madhu Leelavathi Narayana y Dr. Maheedhar Kodali, demuestra que esta inflamación, responsable de la «niebla mental» y la pérdida de memoria, puede ser reversible sin necesidad de cirugía cerebral.
Cómo funciona y sus resultados
La terapia utiliza vesículas extracelulares intranasales, descritas como «paquetes de entrega» microscópicos que viajan directamente al cerebro. Según los resultados obtenidos en modelos de envejecimiento:

- Eficacia rápida y duradera: Con solo dos dosis, se observó una reducción drástica de la inflamación cerebral y una recarga de las mitocondrias (las centrales energéticas celulares). Las mejoras cognitivas fueron visibles en pocas semanas y persistieron durante meses.
- Restauración de la memoria: Los modelos tratados recuperaron la capacidad de reconocer objetos familiares y de adaptarse a cambios en su entorno, indicadores clave de un centro de memoria saludable.
- Efecto universal: A diferencia de otros estudios médicos, esta terapia demostró ser igualmente efectiva tanto en machos como en hembras.
Futuras aplicaciones clínicas
Debido al impacto de estos hallazgos, Texas A&M ya ha solicitado una patente en Estados Unidos para esta terapia, impulsando su camino hacia la aplicación clínica real. Además de combatir el envejecimiento natural, los investigadores creen que este enfoque podría adaptarse para ayudar a sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares a recuperar funciones perdidas o para ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
