Stents vasculares alivian síntomas del síndrome postrombótico, según estudio
Un nuevo estudio clínico, publicado en The New England Journal of Medicine el 13 de abril de 2026, revela que la terapia endovascular con stents puede reducir significativamente los síntomas en pacientes con síndrome postrombótico (SPT) moderado o severo. Esta condición, que afecta a entre el 20% y el 50% de las personas que han sufrido una trombosis venosa profunda (TVP), provoca dolor crónico, hinchazón y úlceras en las extremidades, limitando la calidad de vida.

El ensayo, liderado por investigadores de la Universidad Northwestern, evaluó a 391 pacientes con obstrucción de la vena ilíaca —un vaso sanguíneo clave en la pelvis—. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir tratamiento estándar (compresión y medicación) o terapia endovascular, que incluye la colocación de stents para reabrir las venas obstruidas.
Tras 6 meses, los resultados mostraron que el 78% de los pacientes tratados con stents experimentaron una mejora clínicamente significativa en sus síntomas, en comparación con el 28% del grupo que recibió solo el tratamiento convencional. Además, el riesgo de desarrollar úlceras venosas se redujo en un 62% en el grupo con stents.
La Dra. Suresh Vedantham, autora principal del estudio y profesora de Radiología y Cirugía en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, explicó: «Estos hallazgos sugieren que la terapia endovascular debería considerarse como una opción de primera línea para pacientes con SPT moderado o severo y obstrucción de la vena ilíaca. No solo mejora los síntomas, sino que también puede prevenir complicaciones graves a largo plazo».
El síndrome postrombótico es una de las secuelas más comunes de la TVP, una condición que afecta a aproximadamente 900,000 personas al año en Estados Unidos. Aunque los anticoagulantes pueden prevenir nuevos coágulos, no siempre evitan el daño en las venas, lo que lleva al desarrollo del SPT. Hasta ahora, las opciones de tratamiento se limitaban a medidas paliativas, como el uso de medias de compresión y analgésicos.
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El estudio también destacó que la terapia endovascular fue segura, con una tasa de complicaciones menores (como hematomas en el sitio de inserción del catéter) del 4%, y sin eventos graves relacionados con el procedimiento. «Este enfoque no solo es efectivo, sino que también es mínimamente invasivo, lo que permite una recuperación más rápida para los pacientes», añadió Vedantham.
Los expertos señalan que, aunque los resultados son prometedores, se necesitan más investigaciones para determinar la durabilidad de los beneficios a largo plazo y si esta terapia podría ser útil para pacientes con formas menos graves de SPT. Mientras tanto, el estudio ofrece una nueva esperanza para quienes sufren las consecuencias debilitantes de esta condición.
Para los pacientes interesados en explorar esta opción, los especialistas recomiendan consultar con un cirujano vascular o un hematólogo para evaluar si cumplen con los criterios de elegibilidad, que incluyen la confirmación de una obstrucción significativa en la vena ilíaca mediante estudios de imagen como la ecografía o la venografía.
El síndrome postrombótico no solo afecta la movilidad, sino que también tiene un impacto económico y emocional. Según datos citados en el estudio, los costos anuales asociados al tratamiento de las úlceras venosas en Estados Unidos superan los $1,000 millones. «Reducir la carga de esta enfermedad no solo mejora la vida de los pacientes, sino que también alivia la presión sobre los sistemas de salud», concluyó Vedantham.
