El esperado final de Stranger Things llegó el pasado miércoles 31 de diciembre, desatando una ola de entusiasmo entre sus seguidores. La serie, que se ha convertido en un fenómeno global a lo largo de nueve años, cerró su historia con funciones especiales de Nochevieja y Año Nuevo que generaron entre 25 y 30 millones de dólares en taquilla. Sin embargo, en una jugada inusual, Netflix no se quedará con los ingresos de estas proyecciones.
La razón detrás de esta decisión, según informes de Deadline, radica en la forma en que se accedió a las salas. Ante la falta de autorizaciones para la venta tradicional de entradas, se implementó una estrategia creativa: la entrada era gratuita, pero obligatoriamente se requería la compra de un cupón de comida de 20 dólares por asiento. Al no tratarse de un ticket de cine formal, Netflix cedió voluntariamente la totalidad de la recaudación a los exhibidores, priorizando la asistencia masiva por encima del beneficio económico inmediato.
Esta maniobra, conocida como “cupones de concesión”, ha despertado interés en el sector. Al facturar el ingreso como consumo de alimentos y bebidas, Netflix evitó las restricciones impuestas por los gremios de actores y guionistas, quienes suelen recibir regalías basadas en la venta de entradas. Esta solución permitió el estreno en cines sin complicaciones legales, aunque implicó renunciar a los ingresos directos por taquilla.
La cadena AMC Theatres, por ejemplo, generó 15 millones de dólares gracias a la asistencia de 753.000 fanáticos en solo dos días. “La demanda fue tan alta que tuvimos que agregar miles de funciones”, declaró Adam Aron, CEO de AMC. En total, se vendieron 1.1 millones de cupones en más de 620 ubicaciones, superando las cifras de otros estrenos recientes.
Para muchos espectadores, la oportunidad de experimentar el final de Stranger Things en pantalla grande justificó el costo. Este fenómeno reafirma el atractivo de la experiencia cinematográfica colectiva, incluso para contenidos originalmente diseñados para el streaming.
Esta estrategia, lejos de ser una simple concesión, se interpreta como una carta de presentación para la nueva etapa de Netflix como propietaria de Warner Bros. Al ceder las ganancias, la plataforma busca ganarse la confianza de los cines, tras años de competencia, y asegurar un terreno favorable para la distribución del vasto catálogo que acaba de adquirir del histórico estudio.
Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, ha señalado que la misión actual es integrar los contenidos icónicos del catálogo, como Harry Potter, Casablanca y Citizen Kane, con los éxitos propios de la plataforma, como El juego del calamar. AMC Theatres, por su parte, trabajará bajo el esquema tradicional de ventanas de lanzamiento para los próximos proyectos de la alianza Warner/Netflix, con el objetivo de utilizar las salas de cine como la principal plataforma de lanzamiento para sus títulos más importantes.
