El sector del transporte aéreo enfrenta una crisis operativa y financiera debido a la escalada en los precios del queroseno, impulsada principalmente por el conflicto bélico en Irán y la inestabilidad en el Medio Oriente. Esta situación ha provocado un incremento directo en el coste de los billetes de avión y ha puesto en alerta a las infraestructuras aeroportuarias europeas.
Incremento de tarifas y recargos por combustible
Diversas aerolíneas han comenzado a trasladar el aumento de los costes operativos a los consumidores. Air France, por ejemplo, ha duplicado recientemente su recargo por combustible para vuelos de larga distancia en clase económica, elevándolo de 50 a 100 euros por billete de ida y vuelta. Esta medida es compartida por otras compañías internacionales como United Airlines, Air Canada y Air India.
El encarecimiento del combustible ha sido especialmente agresivo. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, el precio del barril de queroseno ha pasado de situarse entre los 87 y 90 dólares a superar los 200 dólares. Este incremento es aproximadamente el doble de fuerte que el registrado en el precio del petróleo bruto.
Riesgo de desabastecimiento sistémico en Europa
Más allá del precio, la disponibilidad del combustible es ahora una preocupación crítica. ACI Europe, organización que representa a unos 600 aeropuertos en cincuenta países, ha enviado una advertencia a la Comisión Europea sobre la posibilidad de una «penuria sistémica de queroseno» dentro de la Unión Europea.
El riesgo está directamente vinculado al bloqueo del Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que transita cerca del 20% del petróleo, gas y queroseno a nivel mundial. Según el lobby aeroportuario, si el paso por este estrecho no se restablece de manera estable y significativa en un plazo de tres semanas, el desabastecimiento podría convertirse en una realidad.
Impacto en la operatividad y solicitudes regulatorias
La combinación de precios prohibitivos y la incertidumbre en el suministro ya está afectando la oferta de vuelos. Algunas compañías han optado por reducir sus frecuencias o suspender determinadas rutas, basando estas decisiones en criterios de rentabilidad y seguridad.
Ante este escenario, ACI Europe ha solicitado a Bruselas un seguimiento urgente del suministro y la disponibilidad de combustible. Asimismo, la organización aboga por flexibilizaciones regulatorias a nivel europeo, específicamente en lo relativo a la normativa sobre la reducción de emisiones de metano en el sector de la energía.
