Médicos y profesores en los Países Bajos han expresado su preocupación tras una investigación sobre el consumo de refrescos, abogando por la rápida implementación de un impuesto inteligente sobre el azúcar. Según estudios realizados por los ministerios de Finanzas y Salud, junto con el RIVM (Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente), un impuesto específico sobre los refrescos azucarados podría reducir la compra de azúcar a través de estas bebidas en un 15 a 18 por ciento.
El gobierno holandés ya había anunciado en su acuerdo de coalición la intención de aumentar los impuestos sobre las bebidas azucaradas a partir del próximo año. Sin embargo, ahora también se está considerando un impuesto específico sobre el azúcar en los refrescos para contrarrestar el consumo de azúcar. El Secretario de Estado de Fiscalidad, Marnix van Rij, junto con el Secretario de Estado de Salud, Maarten van Ooijen, enfatizaron en una carta a la Cámara de Representantes que el sobrepeso es un problema complejo y que la tentación de consumir alimentos poco saludables es omnipresente.
Se están investigando diferentes variantes de este impuesto, con tarifas que varían según la cantidad de azúcar por litro de bebida no alcohólica. La variante más costosa podría resultar significativamente más cara que el impuesto actual sobre los refrescos con alto contenido de azúcar. Existe la posibilidad de que los consumidores opten por marcas blancas más económicas para compensar el aumento de los costos.
La implementación de este nuevo sistema fiscal, debido a la preparación necesaria, no se espera antes del 1 de enero de 2026.
