El cerebro humano experimenta cambios con el envejecimiento, a menudo acumulando proteínas anómalas que pueden conducir a la pérdida de memoria y a un deterioro cognitivo. Sin embargo, existen individuos que mantienen una agudeza mental notable incluso a edades avanzadas, como los 80 años. Un reciente estudio publicado en la revista Nature explora las posibles razones detrás de esta disparidad, abordando un tema central en la neurociencia: la neurogénesis, o la capacidad del cerebro para generar nuevas neuronas en la edad adulta.
La investigación reveló que los “superenvejecientes” – personas mayores de 80 años con una capacidad de memoria comparable a la de individuos 30 años más jóvenes – presentan aproximadamente el doble de neuronas nuevas en comparación con adultos mayores con memoria típica para su edad. De hecho, la cantidad de nuevas neuronas en estos individuos es 2,5 veces superior a la observada en personas con Alzheimer. El estudio se centró en el hipocampo, una región cerebral crucial para el aprendizaje y la memoria, considerada la principal fuente de nuevas neuronas.
“Este artículo proporciona evidencia biológica de la plasticidad cerebral incluso en edades avanzadas, hasta los 80 años”, afirmó la Dra. Tamar Gefen, profesora asociada de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, y colaboradora en la investigación.
Para investigar la neurogénesis en adultos mayores, los científicos inicialmente identificaron marcadores genéticos de tres tipos de células clave – células madre neurales, neuroblastos y neuronas inmaduras – en cerebros de adultos jóvenes fallecidos con funciones cognitivas normales. La Dra. Orly Lazarov, profesora de neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Illinois en Chicago, quien lideró el estudio, explicó que las células madre neuronales pueden considerarse como “bebés”, los neuroblastos como “adolescentes” y las neuronas inmaduras como casi adultas. La presencia de los tres tipos sugiere que las células madre están activas, se dividen y maduran hasta convertirse en neuronas funcionales.
Posteriormente, los investigadores analizaron cerebros de cuatro grupos de adultos mayores: individuos con cognición normal, con deterioro cognitivo leve, con Alzheimer y superenvejecientes que habían donado sus cerebros para la investigación. Si bien todos los grupos mostraron indicios de los tres tipos de células, las cantidades variaron significativamente y se correlacionaron con la capacidad cognitiva de los individuos al momento de su fallecimiento.
Los superenvejecientes destacaron por tener un número considerablemente mayor de neuronas inmaduras en el hipocampo, incluso en comparación con los adultos jóvenes. Estas neuronas inmaduras también exhibieron características genéticas y epigenéticas únicas que, según los investigadores, les confieren resistencia al envejecimiento.
“El súper envejecimiento no solo se debe a la presencia de más células jóvenes, sino también a una programación genética específica que permite su preservación”, explicó el Dr. Gefen.
El Dr. Bryan Strange, profesor de neurociencia clínica en la Universidad Politécnica de Madrid, señaló que la neurogénesis podría ayudar a explicar otras características distintivas de los cerebros de los superenvejecientes, como un hipocampo de mayor tamaño en comparación con los adultos mayores típicos.
Sin embargo, el Dr. Strange también advirtió que existen otras diferencias cerebrales en personas mayores, como un mayor volumen en áreas que no experimentan neurogénesis y una mayor conectividad entre regiones cerebrales, que no pueden ser explicadas únicamente por estos hallazgos.
La investigación también arrojó luz sobre el caso de las personas con Alzheimer. Aunque presentaban una mayor cantidad de células madre neuronales en comparación con otros adultos mayores, tenían significativamente menos neuroblastos y neuronas inmaduras.
“En condiciones normales, las células madre neuronales se agotan gradualmente con la neurogénesis”, afirmó el Dr. Hongjun Song, profesor de neurociencias de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, quien investiga la neurogénesis pero no participó en el estudio. Una posible interpretación es que, en el Alzheimer, la neurogénesis se ve interrumpida y las células madre se desactivan, impidiendo su desarrollo a etapas posteriores, lo que resulta en la preservación del conjunto de células madre.
“Si esta hipótesis es correcta, se abre una nueva vía para el desarrollo de tratamientos potenciales para el Alzheimer, reactivando las células madre latentes”, añadió el Dr. Song.
No obstante, algunos investigadores se muestran cautelosos con respecto a las conclusiones del estudio. El Dr. Shawn Sorrells, profesor asociado de neurociencia de la Universidad de Pittsburgh, reconoció la importancia de mapear los cambios en el hipocampo relacionados con el envejecimiento y las diferencias entre individuos. Sin embargo, expresó su preocupación por posibles limitaciones metodológicas y la necesidad de validar los hallazgos mediante otras técnicas.
Existe un consenso general entre los expertos en que los bebés y los niños pequeños son capaces de generar nuevas neuronas, al igual que diversas especies animales. Sin embargo, la capacidad de los adultos humanos para realizar neurogénesis sigue siendo un tema de debate, con estudios que ofrecen evidencia contradictoria influenciada por las metodologías empleadas.
Este estudio, aunque no resuelve el debate, proporciona a los científicos nuevas pistas para investigar. La Dra. Lazarov, por su parte, se enfoca en comprender la relación entre las neuronas inmaduras especiales de los superenvejecientes y su memoria superior, y en la posibilidad de replicar esa actividad a través de un fármaco para mejorar la función cognitiva en otros individuos.
