Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto un exoplaneta que desafía las clasificaciones tradicionales: bautizado como “Super-Venus”, el planeta Enaiposha presenta características que lo sitúan entre un mundo rocoso y un gigante gaseoso, generando confusión entre los científicos sobre su verdadera naturaleza.
El hallazgo, basado en observaciones realizadas con telescopios espaciales y terrestres, revela que Enaiposha tiene un tamaño significativamente mayor que la Tierra, pero menor que Neptuno, con una masa que sugiere una composición densa y posiblemente rica en volátiles. Su atmósfera, aún bajo análisis, muestra señales de compuestos que podrían indicar procesos geológicos o químicos activos, aunque sin una claridad definitiva sobre si posee una superficie sólida o un manto gaseoso extendido.
Lo que más intriga a los investigadores es que Enaiposha orbita muy cerca de su estrella madre, lo que debería haber evaporado cualquier atmósfera ligera debido a la intensa radiación. Sin embargo, el planeta retiene una envoltura gaseosa notable, lo que plantea preguntas sobre su formación, evolución y los mecanismos que le permiten mantener tal estructura bajo condiciones extremas.
Este descubrimiento se suma a la creciente lista de exoplanetas que no encajan fácilmente en las categorías establecidas de “Tierra-like”, “super-Tierra” o “mini-Neptuno”, sugiriendo que la diversidad de planetas más allá de nuestro sistema solar es mucho más compleja de lo que se pensaba inicialmente.
Los científicos ahora planean seguir estudiando Enaiposha con instrumentos de próxima generación, como el Telescopio Espacial James Webb, para analizar con mayor detalle su composición atmosférica y determinar si podría albergar condiciones inusuales, aunque no necesariamente habitables según los criterios terrestres.
