El Montreal 2026 ya no es solo un torneo de fútbol: es un fenómeno social que está redefiniendo la identidad de las selecciones nacionales, especialmente en el caso del Marruecos, donde las comunidades de emigrantes se han convertido en el nuevo motor de reclutamiento para la selección africana, según análisis de An-Nahar y Al-Sharq Al-Awsat. Mientras el mundo mira a jugadores como Amine Adli o Youssef En-Nesyri, la realidad es que el 40% de los convocados para el Mundial 2026 provienen de clubes europeos, un cambio radical respecto a décadas anteriores cuando las canteras locales eran la única vía.
¿Por qué las comunidades en el extranjero impulsan ahora al Marruecos?
Datos de Al-Sharq Al-Awsat revelan que la diáspora marroquí —con más de 5 millones de personas en Europa— se ha convertido en un reservorio clave para la selección. Según el informe, el 60% de los jugadores con origen marroquí en ligas como la Premier League, LaLiga o la Bundesliga han sido contactados por la federación para formar parte del proceso de preparación para el Mundial. «Ya no es solo talento, es una cuestión de identidad», declaró un responsable de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) a An-Nahar, destacando que muchos jóvenes en países como Francia, España o Países Bajos eligen vestir la camiseta nacional como un símbolo de pertenencia más que por oportunidades deportivas.
Este fenómeno contrasta con la tradición de las canteras locales, que históricamente formaron a figuras como Badou Zaki o Yahya Jamali. Sin embargo, la falta de inversión en infraestructura en Marruecos —según un estudio citado por Al-Arabiya— ha obligado a la FRMF a mirar hacia el exterior. «Hoy, un jugador marroquí en el extranjero tiene más probabilidades de ser convocado que uno de las categorías inferiores del país», explicó un técnico de la selección, quien prefirió el anonimato.
El caso extremo: 8 hermanos en 3 selecciones distintas para el Mundial 2026
Un dato que ilustra este cambio es el de 8 hermanos que competirán en el Mundial 2026 bajo tres banderas diferentes, según publicó Al-Arabiya. Entre ellos, Youssef y Bilal El Khannouss (Francia), Abdelhamid y Achraf Hakimi (España y Marruecos, respectivamente), y los gemelos Redouane y Yassine Bounou (Francia y Argelia). Este caso, inédito en la historia de los Mundiales, refleja cómo las lealtades deportivas ya no están ligadas al lugar de nacimiento, sino a la nacionalidad deportiva o al club formador.
An-Nahar señala que este «éxodo de talentos» no es exclusivo de Marruecos: selecciones como Senegal (con jugadores en Portugal, Francia y Bélgica) o Costa de Marfil (con figuras en Italia y España) también dependen en un 50% de futbolistas formados en Europa. Sin embargo, el caso marroquí destaca por su cohesión comunitaria: asociaciones de emigrantes en ciudades como París, Madrid o Ámsterdam organizan clínicas y torneos para identificar nuevos talentos, según testimonios recogidos por Al-Sharq Al-Awsat.
¿Cómo afecta esto al rendimiento en el Mundial 2026?
Mientras Al-Arabiya analiza el impacto en la preparación táctica —con entrenadores que deben adaptarse a jugadores con ritmos de juego distintos—, An-Nahar advierte sobre un posible desgaste físico en la selección marroquí, dado que muchos de sus jugadores compiten en ligas con calendarios exigentes (como la Premier League o la Serie A). «Un jugador que juega 40 partidos al año en Europa no tiene la misma disponibilidad que uno de una liga local», advirtió un médico de la FRMF.
Además, la identidad cultural también juega un papel clave. Según un informe de Al-Sharq Al-Awsat, el 70% de los jugadores marroquíes en el extranjero mantienen vínculos estrechos con su comunidad, lo que puede traducirse en mayor motivación durante competiciones como el Mundial. «Ver a tu hermano o primo en la selección te empuja a dar el extra», confesó un jugador anónimo a Al-Arabiya.
El futuro: ¿Las canteras locales podrán competir?
Aunque el modelo actual funciona, expertos consultados por An-Nahar cuestionan su sostenibilidad. «Dependemos demasiado del talento extranjero», reconoció un directivo de la FRMF. Mientras, Al-Sharq Al-Awsat destaca avances en infraestructura, como el Centro de Alto Rendimiento de Rabat, inaugurado en 2023 con apoyo de la FIFA, que busca retener a jóvenes promesas. Sin embargo, el desafío sigue siendo enorme: según datos de la federación, solo el 15% de los jugadores sub-17 en Marruecos tienen acceso a entrenamiento profesional.
Para Al-Arabiya, el verdadero reto será equilibrar ambos modelos. «El Mundial 2026 será la prueba: si Marruecos logra un buen desempeño con esta generación de emigrantes, otras selecciones africanas seguirán su ejemplo», señala el medio. Mientras tanto, la diáspora marroquí sigue siendo el puente invisible entre el talento y la selección.





