Científicos chinos han desarrollado una nueva técnica que solidifica líquidos en objetos tridimensionales en menos de un segundo, logrando así la impresión 3D más rápida del mundo.
La impresión 3D ya no es un concepto novedoso, con aplicaciones que van desde la creación de objetos digitales por entusiastas hasta la impresión de metales en el espacio, la personalización de estructuras óseas para pacientes e incluso el uso de piezas impresas en 3D para armas por parte de unidades militares.
Sin embargo, estas tecnologías tradicionales aún dependen del escaneo mecánico mediante una boquilla de impresión, construyendo objetos capa por capa durante minutos o incluso horas. En algunos casos, mejorar la precisión ralentiza el proceso.
El nuevo método, desarrollado por investigadores chinos, consiste en colocar el material de impresión dentro de un contenedor transparente y transformarlo en una estructura sólida en menos de un segundo utilizando una proyección holográfica. Este enfoque, que se sitúa entre el tallado y la impresión, logra tanto alta velocidad como alta precisión, permitiendo la creación de componentes a escala de milímetro en tan solo 0.6 segundos.
