La Alianza por la Salud Alimentaria ha anunciado la apertura de una consulta pública sobre los cambios propuestos a la regulación de etiquetado de alimentos en México, la NOM-051-SCFI/SSA1-2010. La organización invita a la ciudadanía a participar para proteger y fortalecer el derecho a una información clara y precisa para los consumidores.
En diciembre de 2025, la Secretaría de Economía publicó el aviso de la consulta pública para la modificación propuesta de la NOM-051, que regula el etiquetado de alimentos preenvasados y bebidas no alcohólicas. Esta consulta representa una oportunidad clave para que los ciudadanos aporten su opinión a una de las políticas de salud pública y protección al consumidor más importantes de México.
Las etiquetas de advertencia y las declaraciones precautorias sobre ingredientes no recomendados para niños, como la cafeína y los edulcorantes no calóricos, se han considerado ampliamente como un paso importante para prevenir enfermedades crónicas relacionadas con la dieta y defender los derechos de los consumidores. Sin embargo, organizaciones de la sociedad civil y grupos académicos señalan que algunas empresas, particularmente las grandes marcas de bebidas azucaradas, han adoptado prácticas engañosas para oscurecer las etiquetas, incluyendo el uso de fuentes muy pequeñas o la colocación de advertencias en áreas menos visibles de los empaques.
“Estas prácticas no están adecuadamente cubiertas por las regulaciones actuales y limitan el derecho de los consumidores a recibir información clara en el punto de venta”, afirmó Ana Larrañaga, Representante de El Poder del Consumidor.
En respuesta, las organizaciones de la sociedad civil han presentado propuestas para fortalecer el marco de etiquetado de México. Estas incluyen exigir que las etiquetas de advertencia y las declaraciones precautorias se coloquen en lugares claramente visibles y en tamaños apropiados, siguiendo las experiencias de países como Argentina y Colombia. Los grupos también planean proponer la inclusión de declaraciones de advertencia sobre el uso de colorantes sintéticos, cuyos posibles efectos adversos en los niños han sido documentados por evidencia científica.
Como parte de esta iniciativa, la Alianza por la Salud Alimentaria lanzó una campaña invitando al público a enviar comentarios a través de la plataforma etiquetadosclaros.org/consulta antes de que finalice el período de consulta el 3 de febrero.
“A través de esta plataforma, es más fácil enviar opiniones y se realiza un llamado directo a las autoridades para fortalecer la NOM-051 y evitar la ocultación de información en los productos”, dijo Javier Zúñiga, Representante Legal de El Poder del Consumidor. Añadió que la participación ciudadana es esencial para que las mejoras propuestas se incluyan en el proceso de modificación actual o en el Programa Nacional de Infraestructura para 2026.
Expertos también advirtieron que la regulación enfrenta presión de grupos de la industria que buscan debilitar algunos de sus componentes, incluido el perfil de nutrientes recomendado por la Organización Panamericana de la Salud. “La participación y la supervisión ciudadana serán clave para defender un sistema de etiquetado sólido, pero también para avanzar y mejorarlo, colocando el derecho a la información, la salud pública y el mejor interés de los niños y adolescentes en el centro, especialmente en un contexto donde el lobby de la industria pesada amenaza con debilitar la regulación”, señaló Doré Castillo, Directora General de Salud Crítica.
En una conferencia de prensa, Larrañaga citó un análisis publicado en PLOS Medicine que estima que mantener el sistema de etiquetado podría conducir a una reducción en la ingesta calórica diaria por persona y traducirse en 1.3 millones de casos de obesidad reducidos o prevenidos a nivel nacional. Añadió que mejorar los requisitos de etiquetado podría amplificar estos beneficios, particularmente si se fortalecieran los estándares de visibilidad y tamaño de las etiquetas de advertencia.
Larrañaga también señaló que, desde la introducción de las etiquetas de advertencia, no ha habido un crecimiento significativo en las tasas de obesidad, calificando esta tendencia como parcialmente positiva, al tiempo que enfatizó que el objetivo final es lograr una disminución. Subrayó que el etiquetado debe ir acompañado de cambios más amplios en los entornos alimentarios, incluida una mayor disponibilidad de alimentos mínimamente procesados y más saludables a precios asequibles.

