Un estudio publicado en Nature y liderado por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad de Tel Aviv ha redefinido la cronología del uso del fuego por parte de los humanos, avanzando su origen a más de 1,5 millones de años, según revelan análisis de herramientas de piedra halladas en el yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, en Israel. Hasta ahora, los registros más antiguos de control deliberado del fuego databan de hace 400.000 años, según el consenso científico previo. El hallazgo, basado en técnicas de espectrometría de masas, sugiere que homínidos de la especie Homo erectus —o una variante temprana— ya dominaban esta habilidad en el Pleistoceno Medio.
¿Qué técnica permitió retroceder la fecha del fuego humano?
El equipo internacional, dirigido por el arqueólogo Ran Barkai de la Universidad de Haifa, empleó un método innovador para detectar residuos de combustión en herramientas de sílex. Según explican en el estudio, los análisis de moléculas orgánicas adheridas a las herramientas —como compuestos de hidrocarburos aromáticos— confirmaron la exposición a altas temperaturas. «Estos residuos son inequívocos: solo aparecen cuando la piedra ha estado en contacto con fuego», declaró Barkai a The Jerusalem Post.
La clave estuvo en combinar espectrometría de masas de alta resolución con técnicas de microscopía electrónica. «Antes, solo podíamos inferir el uso del fuego a partir de cenizas o restos de fogatas. Ahora, hemos encontrado pruebas directas en objetos que nuestros ancestros llevaban consigo», añadió la coautora Dr. Naama Goren-Inbar, de la Universidad Hebrea.
¿Por qué este hallazgo desafía la teoría evolutiva?
El descubrimiento contradice la narrativa tradicional que vinculaba el dominio del fuego con la aparición de Homo sapiens en África hace unos 300.000 años. Según los autores, Homo erectus —que habitó entre hace 1,9 millones y 110.000 años— ya utilizaba el fuego con propósitos prácticos, como cocinar alimentos o protegerse del frío. «Esto sugiere que el fuego no fue un ‘salto evolutivo’ repentino, sino una habilidad que se desarrolló gradualmente en varias especies», señala el estudio.
El yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, ubicado junto al río Jordán, es clave: allí se encontraron las herramientas analizadas, datadas entre 790.000 y 600.000 años mediante métodos de paleomagnetismo. «El sitio es único porque conserva capas sedimentarias intactas que preservan herramientas y restos orgánicos», explicó Barkai. Anteriormente, se habían encontrado fogatas en Qesem Cave (Israel), pero con fechas de solo 400.000 años.
¿Qué implicaciones tiene para la arqueología y la tecnología?
Más allá de reescribir la historia humana, el estudio abre nuevas vías para estudiar el pasado. Los investigadores destacan que la técnica empleada —denominada «análisis de residuos moleculares en herramientas de piedra»— podría aplicarse a otros yacimientos para rastrear el uso del fuego en regiones como Asia o Europa.
En el ámbito tecnológico, el método podría inspirar desarrollos en química analítica para detectar trazas de combustión en materiales antiguos, según comentó Dr. Avi Gopher, coautor del estudio y experto en geoquímica. «Esto no solo cambia nuestra comprensión de la prehistoria, sino que también demuestra cómo la tecnología actual puede iluminar preguntas que llevamos décadas sin resolver», añadió.
El estudio fue publicado el 15 de octubre de 2023 en Nature, con el título: *»Evidence of controlled fire use by early hominins 1.5 million years ago»*. Los autores subrayan que, aunque el hallazgo es robusto, se necesitan más pruebas en otros sitios para confirmar si el uso del fuego fue una práctica generalizada o puntual en esa época.


