El jugador de los All Blacks Sevens, Ngarohi McGarvey-Black, logró que se anulara su condena por conducir bajo los efectos del alcohol, evitando así consecuencias mayores en su carrera deportiva. El caso, resuelto en los tribunales de Nueva Zelanda, pone fin a un proceso judicial que había generado controversia en el ámbito del rugby profesional.
Un segundo incidente con el alcohol al volante
McGarvey-Black fue detenido por la policía en Tauranga la madrugada del 17 de mayo de 2025, tras registrar un nivel de alcohol en sangre de 764 microgramos por litro de aliento, más del triple del límite legal permitido en Nueva Zelanda (250 mcg). Este no era su primer incidente de este tipo, lo que agravó su situación ante las autoridades.

En un primer fallo emitido en octubre de 2025, el juez Justin Marinovich rechazó tanto la solicitud de dispensa sin condena como la de supresión permanente de su nombre. Sin embargo, el jugador apeló la decisión y, finalmente, un tribunal superior revocó la condena, aunque mantuvo el rechazo a la supresión de su identidad.
Declaraciones del jugador y postura del rugby neozelandés
Tras conocerse la resolución, McGarvey-Black expresó su arrepentimiento en declaraciones recogidas por NZME. «Entiendo que mi acción pudo haber tenido consecuencias graves y estoy muy agradecido de que no fuera así», afirmó. Además, ofreció disculpas a New Zealand Rugby por no «representar los valores del equipo» y agradeció el apoyo recibido durante el proceso.
En su declaración jurada ante el tribunal, el jugador admitió que no encontraba una explicación clara para su decisión de conducir esa noche, aunque reconoció que, como muchos, asumió un riesgo innecesario. El juez Marinovich, en su fallo inicial, había señalado que el caso no era de gravedad extrema, pero destacó que no era la primera vez que McGarvey-Black enfrentaba cargos por conducir ebrio.
Implicaciones para su carrera
La anulación de la condena evita que el jugador enfrente sanciones adicionales, como la posible pérdida de su contrato con los All Blacks Sevens. New Zealand Rugby, que mantuvo su respaldo durante el proceso, no ha emitido comentarios oficiales sobre el fallo final, pero fuentes cercanas al equipo indicaron que el caso se cerrará sin medidas disciplinarias internas.
El incidente reaviva el debate sobre el consumo de alcohol en el deporte profesional y las segundas oportunidades para atletas de élite. Mientras McGarvey-Black se prepara para retomar su participación en el circuito mundial de rugby sevens, el caso sirve como recordatorio de los riesgos asociados a la conducción bajo los efectos del alcohol, incluso para figuras públicas.

