Aunque se suele afirmar que se necesita poco para ser feliz, numerosos estudios sugieren lo contrario. La investigación más extensa sobre la felicidad, llevada a cabo por investigadores de Harvard, por ejemplo, destaca la importancia de relaciones personales cualitativas y satisfactorias.
Paralelamente, otras investigaciones señalan la necesidad de dormir lo suficiente, realizar ejercicio físico, llevar una vida con propósito, seguir los propios valores o practicar el desapego… Una multitud de factores que, en ocasiones, pueden hacernos sentir que la felicidad está fuera de nuestro alcance. Sin embargo, un nuevo estudio ha identificado un elemento esencial en las relaciones que influye directamente en nuestro bienestar, y viceversa.
Cultivar la confianza para alcanzar la felicidad
El estudio, publicado en Psychological Bulletin, se centró en la conexión entre la felicidad y la confianza. Para ello, los investigadores analizaron los resultados de una serie de estudios sobre el tema, recopilando información de 2,5 millones de participantes. Se estudió la confianza de los participantes en función de factores como la edad, la cultura o el tipo de confianza, ya sea en personas, relaciones específicas o instituciones. Además, se consideraron diversos aspectos del bienestar, como la satisfacción con la vida y la salud emocional. Los resultados revelaron que los participantes que demostraban mayor confianza también eran más felices y satisfechos.
Preguntarse constantemente si las personas o los sistemas que nos rodean nos fallarán puede ser muy agotador, comenta el psicólogo Mark Travers para Psychology Today.
“Puede ser agotador, ya que crea un ruido de fondo que afecta a nuestro bienestar”, añade. La confianza, por lo tanto, juega un papel crucial. Reduce la carga de la duda. Cuando podemos confiar, no vivimos constantemente en la sospecha, lo que crea un espacio para la alegría.”
El círculo virtuoso de la confianza y la felicidad
Si liberarse de un clima de sospecha constante permite ser más feliz, lo contrario también es cierto. “Sentir un mayor bienestar transforma nuestra relación con el mundo. De hecho, los momentos de felicidad tienen el poder de hacernos más abiertos y dispuestos a dar a los demás el beneficio de la duda”, explica Mark Travers. De esta manera, ser más feliz fomenta un estado de confianza.
El estudio revela que el bienestar predice niveles de confianza más altos. Las personas que se declaran más felices son también más propensas a confiar en los individuos, las comunidades y las instituciones. Así, la confianza y la felicidad se retroalimentan en un círculo virtuoso. “Sentirse bien nos impulsa a abrirnos más; abrirnos fortalece los vínculos, y estos vínculos más fuertes contribuyen a una sensación de bienestar renovado”, resume el psicólogo.

