La frase “¡Dame la pelota!”, título del documental de Liz Garbus y Elizabeth Wolff sobre la legendaria tenista Billie Jean King, refleja un grito que la propia King repetía constantemente durante su infancia. Nacida en Long Beach, California, en 1943, King creció en una época en la que se esperaba que las niñas no se interesaran por los deportes. Sin embargo, su talento natural la impulsaba a practicar cualquier disciplina: fútbol, béisbol… siempre decía “¡Dame la pelota!”. Cuando una amiga le sugirió probar el tenis, un deporte desconocido para ella, su respuesta fue inmediata al saber que implicaba correr, saltar y golpear una pelota: “¡Estoy dentro!”.
Este espíritu competitivo, desde sus inicios, definió la relación de Billie Jean King con el deporte. Necesitaba la pelota, lanzarla, golpearla, entregarse por completo a la acción, incluso desafiando las convenciones sociales que dictaban cómo debía comportarse una “dama”. Y esa misma intensidad la caracterizó como jugadora, cubriendo la cancha de un extremo a otro, atacando con potencia y desgastando a sus oponentes con su implacable juego. En los años 60 y principios de los 70, King no solo triunfaba en el tenis, sino que también rompía barreras en los ámbitos deportivo, financiero y cultural, siendo vista como una mujer que jugaba al tenis “como un hombre”, una actitud revolucionaria en su momento.
El documental “¡Dame la pelota!” muestra cómo King transformó su pasión en una misión. Dejó de ser una simple estrella del tenis para convertirse en un ícono cultural, comparable a Muhammad Ali. Fue pionera en la lucha por la igualdad salarial en el tenis, un concepto radical en su época, cuando las mujeres no recibían remuneración por sus logros deportivos. No se trataba de popularidad – a menudo, las tenistas atraían a más público que sus contrapartes masculinas – sino de una cuestión de derechos y de poner fin a una situación de discriminación. Su lucha, tan implacable como su juego en la cancha, finalmente dio sus frutos.
La película se basa en una entrevista sincera y reveladora con King, quien, a sus 82 años, narra su vida con una energía sorprendente. La directora de fotografía la encuadra en un plano frontal, luciendo unas gafas de montura fucsia y una chaqueta deportiva turquesa. Su articulación enérgica, su humor y su honestidad brutal, combinados con un montaje dinámico que alterna entre sus palabras y material de archivo, crean una experiencia inmersiva que nos permite adentrarnos en su mente.
“¡Dame la pelota!” recorre toda la trayectoria de King, desde sus inicios humildes, compitiendo con niños de familias acomodadas en Long Beach a pesar de no poder costearse clases de tenis, hasta su ascenso al estrellato, su lucha por el reconocimiento profesional y su vida personal, marcada por el matrimonio con Larry King, el descubrimiento de su sexualidad y las dificultades que enfrentó al salir del armario. La película aborda también su batalla legal con Marilyn Barnett, su primera pareja, un conflicto que la obligó a revelar públicamente su orientación sexual, un momento doloroso pero liberador.
El clímax de la historia es el legendario “Battle of the Sexes”, el partido de exhibición contra Bobby Riggs en septiembre de 1973, ante una audiencia televisiva de 90 millones de espectadores en el Houston Astrodome. King, con 29 años, se enfrentó a Riggs, un ex campeón de tenis de 55 años que creía firmemente que las mujeres debían “saber su lugar”. El partido trascendió el ámbito deportivo para convertirse en un símbolo de la lucha feminista, un evento mediático sin precedentes que tuvo un impacto tan significativo en la política de género como el triunfo de Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 en la lucha contra el racismo.
Los cineastas dedican gran parte del documental a este partido, permitiendo que se desarrolle mientras King comparte sus pensamientos y emociones. El resultado es una secuencia emocionante y cautivadora. La estrategia que King adoptó en el último momento fue retrasarse, lanzar pelotas suaves para crear intercambios largos que agotaran a Riggs, una táctica similar al “rope-a-dope” del boxeo. A pesar de la presión y la incertidumbre, King logró mantener la calma, concentrarse en el juego y, finalmente, obtener la victoria.
“¡Dame la pelota!” demuestra cómo los logros de Billie Jean King transformaron la vida de las mujeres. A pesar de sus éxitos, durante mucho tiempo no pudo ser ella misma. La película revela su estrecha amistad con Elton John, quien le dedicó la canción “Philadelphia Freedom”, una relación basada en experiencias similares, aunque King reconoce que su situación fue más difícil debido a la discriminación que enfrentaba en la industria del entretenimiento. A pesar del tormento interno, King siempre mantuvo la elegancia y la dignidad, cualidades que la definen hasta el día de hoy. Tal vez por eso, la pelota siempre estuvo en su cancha.
