La República Democrática del Congo (RDC) se encuentra en el centro de una polémica tras las declaraciones de su portavoz militar, el general Sylvain Ekenge, el pasado sábado 27 de diciembre. En una aparición en la televisión pública, Ekenge insinuó una presunta estrategia de infiltración por parte de Ruanda, sugiriendo que esta podría llevarse a cabo a través de relaciones familiares, incluso matrimoniales, mencionando específicamente a mujeres tutsi. Estas palabras, consideradas estigmatizantes en el contexto del conflicto en el este del país con el AFC/M23, respaldado por Kigali, han generado una fuerte condena.
La respuesta del alto mando de las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) no se hizo esperar. En un comunicado emitido este lunes 29 de diciembre, el ejército condenó enérgicamente las declaraciones del general Ekenge, calificándolas de “incompatibles con los valores republicanos y las misiones constitucionales de las FARDC”. Asimismo, se aclaró que estas afirmaciones no reflejan la postura oficial de la RDC, ni la del presidente Félix Tshisekedi, ni la del gobierno.
Como consecuencia directa, el general Ekenge ha sido suspendido de sus funciones como portavoz de las FARDC. Por el momento, no se han anunciado medidas contra la televisión nacional.
Este incidente ocurre en un momento de elevadas tensiones regionales y ha provocado numerosas reacciones tanto dentro de la RDC como a nivel internacional. Empresarios y líderes políticos de la comunidad afectada han condenado unánimemente las declaraciones. El movimiento ciudadano Lucha ha sido uno de los primeros en exigir sanciones.
Reacciones a nivel regional e internacional
Desde Kigali, la ministra ruandesa de la Función Pública, Christine Nkulikiyinka, calificó las declaraciones como una grave amenaza para la paz regional, asegurando que Ruanda no permitirá que su trágica historia se repita. El ministro de Asuntos Exteriores ruandés, Olivier Nduhungirehe, también expresó su preocupación por la amenaza que representan estas palabras para la región, aunque sugirió que el general podría ser apartado de su cargo.
En Europa, el viceprimer ministro y ministro belga de Asuntos Exteriores, Maxime Prévot, se mostró “extremadamente chocado” por las declaraciones, calificándolas de indignas para un representante oficial y apelando al rechazo de cualquier discurso de odio.
Cabe destacar que estas declaraciones se produjeron al día siguiente de que el gobierno congoleño adoptara una nota con el objetivo de enmarcar y armonizar el discurso oficial.
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