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Salud

Soporte digital reduce el abandono de antidepresivos

by Editora de Salud abril 17, 2026
written by Editora de Salud

Un nuevo estudio piloto realizado por investigadores del Karolinska Institutet en Suecia está evaluando un programa digital de apoyo psicológico diseñado para ayudar a adultos que han superado un episodio depresivo a dejar de tomar antidepresivos de forma segura y estructurada.

Según explicó la psicóloga y investigadora Stina Ingesson Hammarberg, quien lidera el proyecto, existe una necesidad creciente de ofrecer orientación clara tanto a pacientes como a profesionales de la salud sobre cómo proceder con la interrupción del tratamiento farmacológico cuando los síntomas depresivos han remitido.

Actualmente, muchas personas continúan tomando antidepresivos durante períodos prolongados, incluso cuando ya no presentan síntomas activos, lo que puede aumentar el riesgo de efectos secundarios innecesarios o dependencia psicológica del medicamento. Sin embargo, dejar el fármaco de forma abrupta o sin acompañamiento adecuado puede generar síntomas de abstinencia o recaídas emocionales.

Para abordar este desafío, Ingesson Hammarberg y su equipo han desarrollado un programa digital que brinda apoyo psicológico estructurado durante el proceso de reducción progresiva de la medicación. El objetivo es proporcionar herramientas que permitan a los pacientes enfrentar posibles dificultades emocionales o físicas asociadas con la suspensión, manteniendo al mismo tiempo un seguimiento cercano y personalizado.

El programa se basa en principios de terapia cognitivo-conductual y incluye módulos educativos, ejercicios de autorregulación emocional y guías para identificar señales de alerta temprana de recaída. Todo el contenido se entrega mediante una plataforma digital accesible, lo que facilita su uso en distintos contextos y horarios.

La investigación se encuentra actualmente en fase de prueba, con una población de participantes adultos que han tenido un episodio depresivo único o limitado y que se encuentran estables emocionalmente. Los investigadores evalúan tanto la factibilidad del programa como su impacto en la reducción de la tasa de abandono del proceso de descontinuación.

Según los primeros resultados observados, el apoyo digital parece contribuir a una mayor adherencia al plan de reducción gradual de la medicación, disminuyendo los casos en que los pacientes deciden interrumpir el tratamiento por cuenta propia ante molestias o incertidumbre.

Los responsables del estudio destacan que su intención no es fomentar la interrupción sistemática del antidepresivo en todos los casos, sino ofrecer un recurso respaldado por evidencia para quienes, tras mejorar clínicamente, deseen explorar la posibilidad de finalizar el tratamiento bajo supervisión.

Además, subrayan que la decisión de suspender un antidepresivo debe tomarse siempre en consenso con el profesional de salud que lleva el caso, considerando factores como el historial de episodios depresivos, la duración del tratamiento y la presencia de factores de riesgo personales o ambientales.

El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Psiquiatría Research del Karolinska Institutet y busca contribuir a la elaboración de guías clínicas más precisas sobre la deprescripción segura de antidepresivos, un área que, según los expertos, aún carece de protocolos estandarizados en muchos sistemas de salud.

Si los resultados del piloto confirman su eficacia, el programa podría escalarse a nivel nacional e integrarse como un complemento útil en los servicios de atención primaria y salud mental, ofreciendo una alternativa no farmacológica para apoyar transiciones terapéuticas más seguras y conscientes.

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Salud

Finasterida: autorización obligatoria por riesgos de salud mental

by Editora de Salud abril 16, 2026
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El finasterida, un medicamento ampliamente utilizado para combatir la alopecia androgénica (caída del cabello masculina), ha implementado nuevas medidas de seguridad debido al riesgo de ideas suicidas asociado a su uso.

Nueva obligatoriedad para obtener el tratamiento

A partir de ahora, contar con una receta médica ya no es suficiente para adquirir este fármaco. Para obtener el tratamiento, es obligatoria la presentación de una atestación o autorización cosignada con el médico. Esta medida responde a la necesidad de mitigar los riesgos de trastornos mentales y pensamientos suicidas vinculados al medicamento.

Riesgos psiquiátricos y sexuales

La Agencia francesa del medicamento (ANSM) anunció el 25 de septiembre de 2025 que las ideas suicidas se añaden oficialmente a la lista de efectos adversos del finasterida de 1 mg. La autoridad sanitaria ha incluido una advertencia sobre la conducta a seguir en caso de presentar trastornos sexuales, ya que estos pueden contribuir a cambios en el estado de ánimo y al desarrollo de pensamientos suicidas.

Los problemas asociados al finasterida se dividen principalmente en dos categorías:

  • Trastornos psiquiátricos: manifestaciones de ansiedad y depresión.
  • Trastornos sexuales: disminución de la libido, así como dificultades de erección y eyaculación.

En la documentación del fármaco, estos trastornos se califican como «poco frecuentes», lo que indica que pueden afectar hasta a un hombre de cada 100. Es importante destacar que los trastornos sexuales pueden persistir incluso después de haber suspendido el tratamiento.

Otros efectos y críticas médicas

Además de los riesgos mencionados, el medicamento puede provocar sensibilidad y aumento del volumen de los senos, aunque estos casos son menos frecuentes.

El finasterida ha sido objeto de críticas por parte de expertos independientes y de la revista médica Prescrire, que lo ha incluido en su lista negra de medicamentos. Las críticas señalan que el tratamiento puede resultar demasiado peligroso en relación con su baja eficacia en la repousse o regeneración del cabello.

Se prevé que el acceso a este medicamento sea aún más restringido a partir de 2026.

abril 16, 2026 0 comments
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Salud

Neurociencia 2026: nuevos tratamientos contra la depresión y el TEPT

by Editora de Salud abril 15, 2026
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Nuevos hallazgos en la investigación cerebral sobre la depresión

Recientes investigaciones han arrojado luz sobre los mecanismos biológicos y estructurales que subyacen al trastorno depresivo mayor (TDM), identificando factores clave que podrían servir como biomarcadores para desarrollar intervenciones terapéuticas más precisas.

Ineficiencia energética y dinámica cerebral

Un estudio basado en datos del UK Biobank ha revelado que la ineficiencia energética es un factor determinante en la desregulación de los estados cerebrales en personas con depresión. Esta condición se caracteriza por costos energéticos elevados y una reducción en la estabilidad del control, lo que provoca una menor estabilidad de los estados y un incremento en la frecuencia de los cambios entre ellos.

La investigación destacó que regiones cerebrales específicas, como la ínsula y la corteza prefrontal dorsolateral izquierda, presentan una capacidad alterada de regulación energética. Según el estudio, estos patrones energéticos regionales están correlacionados con la gravedad de los síntomas depresivos. Asimismo, los análisis de expresión génica y neurotransmisores vincularon estos déficits energéticos con factores biológicos intrínsecos, específicamente los astrocitos y el receptor de serotonina 5-HT2A.

Alteraciones en la estructura de las redes neuronales

Paralelamente, otra investigación publicada en la revista Nature ha identificado que una estructura cerebral específica, denominada «red de saliencia frontoestriatal», se encuentra significativamente aumentada en personas que padecen depresión.

Esta red, la cual es responsable de gestionar la atención hacia las recompensas y las amenazas, es en promedio un 73% más grande en pacientes con depresión que en personas sanas. Esta expansión estructural podría indicar que la funcionalidad del cerebro está comprometida, lo que resultaría en una menor eficiencia en otros procesos mentales. Este hallazgo sugiere que la alteración de dicha red podría actuar como un factor de riesgo o un sistema de alerta temprana para la enfermedad.

abril 15, 2026 0 comments
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Salud

Trastornos del sueño y hepatología

by Editora de Salud abril 11, 2026
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Se han reportado avances en la investigación sobre la clasificación clínica del síndrome de apnea obstructiva del sueño y la hipopnea, así como el desarrollo de un nuevo algoritmo diseñado para permitir un subtipo preciso de la enfermedad hepática metabólica.

abril 11, 2026 0 comments
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Salud

Depresión y enfermedades cardíacas: una relación bidireccional

by Editora de Salud abril 7, 2026
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La relación bidireccional entre la depresión y las enfermedades cardíacas

Al menos una cuarta parte de los pacientes cardíacos sufren de depresión, y los adultos que padecen este trastorno tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón.

La relación bidireccional entre la depresión y las enfermedades cardíacas

Existe una sólida base de evidencia que indica que, en comparación con las personas que no presentan depresión, los adultos con un trastorno depresivo o síntomas relacionados tienen un riesgo un 64 % mayor de desarrollar una enfermedad de las arterias coronarias. Asimismo, los pacientes con enfermedad coronaria que sufren depresión tienen un 59 % más de probabilidades de experimentar un evento cardiovascular adverso en el futuro, como un ataque cardíaco o muerte cardíaca.

La depresión impacta la salud del corazón a través de efectos fisiológicos y respuestas conductuales. Los pacientes con enfermedad coronaria y depresión presentan una reducción en la variabilidad de la frecuencia cardíaca y niveles más elevados de marcadores sanguíneos relacionados con la inflamación y la coagulación. Desde el punto de vista conductual, estas personas tienden a hacer menos ejercicio, muestran una menor adherencia al tratamiento cardíaco y tienen una mayor probabilidad de fumar.

Durante el 8º Congreso Mundial de Rehabilitación Cardíaca y Prevención Secundaria celebrado en Dublín, se expuso que la depresión y el aislamiento social son factores de riesgo independientes que influyen en el pronóstico de las enfermedades cardíacas. El Dr. Stephen Bunker, de la National Heart Foundation de Australia, afirmó que existe una «evidencia fuerte y consistente de una asociación causal entre la depresión, el aislamiento social, la falta de apoyo social de calidad y la enfermedad coronaria».

Según el Dr. Bunker, el riesgo planteado por estos factores psicosociales es de una magnitud similar a la de factores de riesgo convencionales como el colesterol y la presión arterial alta. Específicamente, en casos de depresión leve, se observa un aumento doble en el riesgo de enfermedad coronaria, mientras que en personas con depresión mayor, la incidencia de angina y ataques cardíacos aumenta cinco veces.

A pesar de estos vínculos, los pacientes con enfermedades cardíacas rara vez son evaluados para detectar enfermedades psicológicas. A diferencia de la evaluación continua de factores como la presión arterial o el colesterol, no es común el uso de herramientas como el Inventario de Depresión de Beck —una escala de 21 ítems que mide síntomas y actitudes características de la depresión— en estos pacientes.

Ante este escenario, se ha planteado que los pacientes con enfermedad coronaria deben ser evaluados para detectar depresión, y que aquellos que padecen depresión deben ser evaluados respecto a los factores de riesgo de enfermedades coronarias. Además, investigaciones recientes han ampliado este vínculo, señalando el estrés y la ansiedad como precursores de eventos cardíacos mayores.

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Salud

Salud mental paterna: riesgo creciente tras el parto

by Editora de Salud marzo 26, 2026
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Signos tempranos pueden pasar desapercibidos: los padres muestran menos diagnósticos durante el embarazo, pero enfrentan riesgos de salud mental crecientes meses después.

Estudio: Psychiatric Disorders Among Fathers in Sweden Before, During and After Partner Pregnancy. Crédito de la imagen: Monkey Business Images/Shutterstock.com

Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open examinó los patrones de incidencia de trastornos psiquiátricos paternos antes, durante y después del embarazo de la pareja.

La carga desatendida de los trastornos psiquiátricos en los nuevos padres

La salud mental de los padres influye en el funcionamiento familiar y el desarrollo infantil en múltiples áreas, sin embargo, los trastornos psiquiátricos en los padres han recibido considerablemente menos atención en la investigación que los de las madres. Esta disparidad persiste a pesar de la evidencia de que la enfermedad mental perinatal paterna aumenta el riesgo de resultados adversos tanto para las parejas como para los hijos. Por lo general, los padres enfrentan barreras acumulativas para la atención, incluido el estigma y el reconocimiento clínico tardío, lo que permite que las consecuencias a nivel familiar no se aborden.

Convertirse en padre trae consigo recompensas y desafíos. Si bien muchos hombres experimentan una fuerte conexión emocional, el período perinatal también puede introducir tensión en la relación, menos comunicación con las parejas y alteraciones del sueño debido a las nuevas demandas de cuidado. En conjunto, estas presiones dificultan el seguimiento de la salud mental paterna y, sin períodos de alto riesgo claramente definidos, sigue siendo difícil implementar un cribado oportuno, a diferencia de los sistemas de apoyo más establecidos disponibles para las madres en muchos entornos de atención médica.

Los datos existentes indican que la prevalencia de trastornos psiquiátricos paternos es elevada en los primeros seis meses después del parto en relación con la población masculina general. Sin embargo, las estimaciones de prevalencia por sí solas no pueden identificar cuándo surgen nuevos episodios, un desafío importante para la asignación de recursos clínicos y la comprensión mecanicista.

Evaluación del riesgo psiquiátrico paterno durante el período perinatal

Este estudio de cohorte a nivel nacional examinó la incidencia de trastornos psiquiátricos paternos diagnosticados clínicamente entre padres cuyo hijo nació en Suecia entre el 1 de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2021, utilizando datos de registro nacional vinculados. Los nacimientos se identificaron a partir del Registro Médico de Nacimientos (MBR), que captura el 98 % de todos los nacimientos en Suecia. Se excluyeron los registros incorrectos y duplicados.

Se siguió a los padres hasta un año antes del embarazo (o desde la inmigración o el 1 de enero de 2003, lo que ocurriera antes) hasta el primer diagnóstico psiquiátrico, un año después del parto, la emigración, la muerte o el 31 de diciembre de 2022, aunque aproximadamente una cuarta parte de los nacimientos no tuvieron una ventana de observación preconcepcional completa de un año. Los diagnósticos psiquiátricos se identificaron utilizando datos del Registro Nacional de Pacientes (NPR), que cubre la atención hospitalaria en todo el país desde 1973 y las visitas ambulatorias especializadas desde 2001, capturando así los diagnósticos realizados en la atención especializada en lugar de todos los síntomas de salud mental o los encuentros de atención primaria.

El resultado primario evaluado en este estudio fue cualquier trastorno psiquiátrico; los resultados secundarios incluyeron depresión, ansiedad, trastorno relacionado con el estrés, trastornos por consumo de alcohol, tabaco y drogas, trastorno bipolar, psicosis y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Se estimaron las tasas de incidencia anuales (TIR) de cualquier condición psiquiátrica específica y de trastornos a través de los tres períodos de 2003 a 2021, estandarizadas por edad al momento del parto y también calculadas a intervalos semanales a lo largo de la línea de tiempo perinatal.

La incidencia de trastornos psiquiátricos en los padres alcanza su punto máximo en el período posparto tardío

La cohorte de estudio comprendió 1.096.198 padres y 1.915.722 nacimientos. Aproximadamente el 77 % de los padres nacieron en Suecia y el 61,2 % de la cohorte residía en Suecia Central. La mayoría convivía con su pareja y el 46,1 % de la cohorte tenía entre 10 y 12 años de educación. La edad media paterna al momento del parto fue de 33,8 años y la mitad fueron padres primerizos.

Las TIR de cualquier trastorno psiquiátrico aumentaron constantemente en todos los períodos perinatales de 2003 a 2013, luego disminuyeron hasta 2021. Este patrón se mantuvo para la depresión, la ansiedad, el trastorno relacionado con el estrés, el trastorno por consumo de alcohol y el trastorno por consumo de drogas. El trastorno por consumo de tabaco y el trastorno bipolar aumentaron gradualmente antes de estabilizarse, la psicosis se mantuvo estable y el TDAH continuó aumentando durante todo el período de estudio, aunque más lentamente después de 2013.

Las TIR de trastornos psiquiátricos paternos fueron más bajas durante el embarazo y el posparto temprano que en las semanas preconceptivas, alcanzando un punto bajo de aproximadamente 4 por 1000 personas-año en el posparto tardío antes de recuperarse a los niveles preconceptivos al final del año. La depresión y los trastornos relacionados con el estrés superaron ligeramente las tasas preconceptivas al final del año posparto, mientras que el trastorno por consumo de tabaco, el TDAH, el trastorno bipolar y la psicosis se mantuvieron en gran medida estables.

En relación con las semanas preconceptivas correspondientes, las RIR de cualquier trastorno psiquiátrico paterno fueron modestamente elevadas en el embarazo temprano, disminuyeron durante el embarazo medio y luego se recuperaron a los niveles preconceptivos en el posparto tardío, aunque las tasas de incidencia absolutas durante el embarazo siguieron siendo más bajas que en el período preconceptual en general. La depresión y los trastornos relacionados con el estrés mostraron el aumento más pronunciado en el posparto, con RIR que superaron los niveles preconceptivos en más del 30 % en las últimas semanas del primer año. El trastorno por consumo de tabaco, el TDAH, el trastorno bipolar y la psicosis no mostraron ninguna desviación significativa.

Los análisis de sensibilidad restringidos por antecedentes psiquiátricos, región geográfica, integridad del seguimiento preconceptual y orden de nacimiento arrojaron resultados consistentes, con RIR ligeramente más altas en los análisis limitados al condado de Estocolmo, donde los datos de atención primaria complementan los registros especializados.

Los padres con menor nivel educativo tenían TIR sustancialmente más altas de trastornos psiquiátricos en todos los períodos perinatales, aunque el patrón relativo de las RIR fue similar en las diferentes capas educativas. El año de nacimiento, el país de nacimiento y el número de hijos no influyeron significativamente en las tasas o proporciones de incidencia.

Conclusiones

Este estudio de cohorte a nivel nacional sueco encontró que la incidencia de trastornos psiquiátricos paternos fue menor durante el embarazo y el posparto temprano en relación con el preconcepto, recuperándose a la línea de base en el posparto tardío.

La depresión y los trastornos relacionados con el estrés mostraron el aumento más pronunciado en el posparto tardío, lo que sugiere que la transición a la paternidad puede conllevar un riesgo psiquiátrico retrasado o reflejar una detección retrasada relacionada con la reducción de la búsqueda de ayuda y el infrarreconocimiento durante el período perinatal.

Los autores también señalan que, a diferencia de las madres, los padres no mostraron un pico temprano en el posparto de trastornos como la depresión o la psicosis, lo que destaca patrones temporales específicos del sexo. Estos hallazgos pueden deberse en parte a la infradetección debido a la reducción de la búsqueda de ayuda entre los padres. En conjunto, los hallazgos subrayan la necesidad de una vigilancia específica de la salud mental paterna que se extienda a lo largo del primer año posparto.

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marzo 26, 2026 0 comments
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Salud

Estrés Crónico y Cáncer: Impacto en el Tratamiento y Supervivencia

by Editora de Salud marzo 25, 2026
written by Editora de Salud

El estrés es un compañero constante en la consulta del oncólogo. Aparece en el momento del diagnóstico, aumenta con cada etapa del tratamiento y, a menudo, no desaparece incluso después de que la terapia finaliza formalmente. Acompaña las decisiones terapéuticas, la espera de los resultados de las pruebas, el miedo a la recurrencia y los cambios en el funcionamiento diario. Estudios demuestran que el estrés crónico puede desencadenar procesos biológicos que promueven la progresión de la enfermedad y debilitan las defensas del organismo.

Esta perspectiva se presenta en una revisión sistemática preparada por investigadores de la Universidad de Medicina de Wroclaw, publicada en 2026 en la International Journal of Molecular Sciences. Los autores analizaron datos de cuatro tipos de cáncer – mama, próstata, páncreas y ovario – organizándolos según las tasas de supervivencia a cinco años.

¿Qué es exactamente el estrés crónico?

Desde una perspectiva biológica, el estrés crónico es una tensión a largo plazo sobre la capacidad adaptativa del cuerpo. No es una reacción única a un evento difícil, sino un estado en el que los sistemas responsables de responder a las amenazas permanecen activos durante semanas o meses.

En oncología, el estrés es multidimensional. Incluye no solo ansiedad y tristeza, sino también factores sociales, profesionales, familiares y existenciales. Para muchos pacientes, significa tener que redefinir sus planes de vida, roles sociales y sensación de control sobre sus propios cuerpos.

Los autores de la revisión describen los mecanismos que vinculan el estrés crónico con el curso del cáncer de una manera que puede reducirse a tres etapas relacionadas:

  1. Alarma hormonal

El estrés crónico conduce a la activación persistente del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA) y del sistema nervioso simpático. En la práctica, esto significa un aumento a largo plazo de los niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina.

Como enfatiza Katarzyna Herbetko, coautora de la revisión: «El cuerpo actúa como si estuviera constantemente en modo de peligro. Esto se asocia con un aumento de la inflamación y la inmunosupresión, lo que puede promover la progresión del tumor y debilitar la respuesta al tratamiento.»

  1. Inmunidad e inflamación

Las hormonas del estrés afectan al sistema inmunológico. La exposición prolongada al cortisol y las catecolaminas puede debilitar la vigilancia inmunológica y desplazar el equilibrio hacia una inflamación crónica de bajo grado. Este es un entorno en el que las células cancerosas pueden sobrevivir, multiplicarse y evadir más fácilmente los mecanismos de control.

  1. Entorno tumoral

A nivel tisular, el estrés crónico puede afectar la angiogénesis, la migración de las células cancerosas y los procesos relacionados con la resistencia al tratamiento.

Sin embargo, los autores señalan constantemente una advertencia clave: estos mecanismos son biológicamente consistentes con el conocimiento actual, pero en los ensayos clínicos, es muy difícil separar el impacto del estrés de la progresión de la enfermedad, la intensidad del tratamiento y otros factores clínicos.

No todos los cánceres son iguales

Una de las conclusiones clave de la revisión es que el estrés crónico no afecta a todos los cánceres por igual. Su importancia biológica y clínica depende tanto del tipo de enfermedad como de su pronóstico.

En los cánceres con mejores tasas de supervivencia, como el cáncer de mama y el de próstata, el estrés suele adoptar la forma de una incertidumbre crónica. Los pacientes viven con la enfermedad durante mucho tiempo, luchando contra el miedo a la recurrencia, los efectos secundarios del tratamiento y los cambios permanentes en su calidad de vida. En este contexto, cobra protagonismo el papel biológico de la señalización adrenérgica y glucocorticoide, que, en estudios preclínicos, se asocia, entre otras cosas, con la metástasis y la respuesta a la terapia. Esto no significa que el estrés «socave el tratamiento», sino que, en algunos pacientes, puede ser un factor biológico adicional que contribuye al curso de la enfermedad.

Una imagen diferente surge en los cánceres con un pronóstico más desfavorable, como el cáncer de páncreas y el de ovario. En este grupo, la angustia psicológica y la depresión son más comunes y suelen ser más graves. Es importante destacar que los síntomas psicológicos a veces pueden preceder al diagnóstico de cáncer, lo que sugiere la participación de mecanismos biológicos más que una simple reacción emocional al diagnóstico. A nivel biológico, dominan los mecanismos inflamatorios y de citocinas, incluido el aumento de los niveles de IL-6 y un estrés sistémico significativo.

La angustia psicológica no es solo una emoción, sino un factor que puede contribuir a la sobrecarga fisiológica del cuerpo y reducir las reservas necesarias para el proceso de tratamiento.

Katarzyna Herbetko, Facultad de Medicina, Universidad de Medicina de Wroclaw

Psicoterapia – más que una simple conversación

Los autores de la revisión enfatizan que la psicoterapia en oncología no es solo apoyo emocional. Los datos muestran que las intervenciones psicológicas pueden:

  • reducir la ansiedad y la depresión,
  • mejorar la calidad de vida,
  • afectar los marcadores de estrés e inflamación, como los niveles de cortisol y las citocinas seleccionadas.

Al mismo tiempo, los investigadores se muestran cautelosos en su interpretación.

«No existe una correlación simple: psicoterapia = mayor supervivencia. Vemos cambios biológicos reales y medibles, pero el estado actual del conocimiento no permite llegar a conclusiones claras sobre la mortalidad», añadió Katarzyna Herbetko.

Cabe señalar que el efecto de la terapia psicológica puede debilitarse después de su finalización, lo que indica la necesidad de un apoyo a largo plazo en lugar de un apoyo episódico.

Conclusiones y recomendaciones

Los autores señalan claramente las limitaciones de los datos disponibles:

  • métodos heterogéneos de medición del estrés,
  • falta de metaanálisis que permitan llegar a conclusiones cuantitativas precisas,
  • dificultad para separar el estrés como un factor biológico del estrés como consecuencia de una enfermedad grave y un tratamiento.

El mensaje más importante de la revisión es claro: el estrés crónico no es culpa del paciente. Más bien, es un factor asociado con procesos biológicos medibles que, como el dolor, la malnutrición o los trastornos del sueño, pueden y deben abordarse clínicamente.

Los autores proponen:

  • la inclusión sistemática de la psico-oncología en el estándar de atención,
  • el cribado rutinario de la angustia y la asistencia rápida,
  • el apoyo a los compañeros y cuidadores,
  • el desarrollo de intervenciones digitales (e-salud) y estrategias para mantener los efectos de la terapia.

Como resumió Katarzyna Herbetko, «La psico-oncología no puede ser un complemento. El estrés crónico debe tratarse como un factor de riesgo modificable en oncología, analizado en el contexto de interacciones biológicas, psicológicas y ambientales complejas.»

Fuente:

Universidad de Medicina de Wroclaw

Referencia del diario:

Herbetko, K., et al (2026) The Impact of Chronic Stress on Treatment Outcomes of Cancer Patients with Divergent Survival Rates: A Systematic Review. International Journal of Molecular Sciences. DOI: 10.3390/ijms27020686. https://www.mdpi.com/1422-0067/27/2/686.

marzo 25, 2026 0 comments
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Salud

Long COVID: Síntomas, Causas y Impacto en la Salud

by Editora de Salud marzo 23, 2026
written by Editora de Salud

Casi tres años después de que se declarara el fin de la pandemia de SARS-CoV-2, las estimaciones conservadoras sugieren que entre 80 millones y 400 millones de personas en todo el mundo padecen COVID prolongado. Esta condición crónica asociada a la infección está relacionada con más de 200 síntomas, incluyendo fatiga y dificultad para respirar, así como problemas neuropsiquiátricos que van desde la disfunción cognitiva y los trastornos del sueño hasta la depresión y la pérdida de memoria. Estos problemas impactan la calidad de vida y dificultan el desempeño de las tareas diarias y el trabajo.

Los mecanismos patofisiológicos subyacentes (procesos que ocurren en el cuerpo y ayudan a explicar ciertos síntomas y cambios) incluyen la persistencia viral del SARS-CoV-2, la reactivación de los herpesvirus (cuando el estrés inmunológico permite que los virus latentes de la familia Herpesviridae se activen) y la activación inmunitaria crónica. Otros mecanismos incluyen la desregulación del sistema inmunológico, un desequilibrio en la función de los microorganismos en el intestino (disbiosis de la microbiota), anomalías de la coagulación y daño endotelial. En cuanto al cerebro, existen cambios estructurales y conectividad funcional anormal.

Sin embargo, el progreso significativo en la comprensión del COVID prolongado requiere más estudios científicos para estandarizar las definiciones y la nomenclatura del trastorno, así como más ensayos clínicos con posibles terapias.

La primera revisión publicada por la revista Nature Reviews Disease Primers proporciona una visión general de este tema y está dedicada a las manifestaciones neurológicas, psicológicas y psiquiátricas asociadas con el COVID-19. El documento proporciona un análisis exhaustivo de su epidemiología, mecanismos biológicos, diagnóstico, enfoques terapéuticos, impacto en la calidad de vida y los desafíos que enfrenta la ciencia.

Un panel internacional de 14 expertos elaboró el artículo, que incluye a una única autora brasileña: la profesora y neuróloga Clarissa Yasuda, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) en el estado de São Paulo. Yasuda es también investigadora del Instituto Brasileño de Neurociencia y Neurotecnología (BRAINN), un Centro de Investigación, Innovación y Difusión (RIDC) de FAPESP. Desde 2020, ha coordinado una serie de estudios sobre el COVID prolongado (más información en agencia.fapesp.br/41738).

Esta enfermedad es nueva y poco conocida. Muchas personas están estudiando e intentando comprenderla, no solo por los casos actuales, sino también porque la humanidad es susceptible a otros virus que podrían causar problemas a la escala de esa pandemia. Necesitamos aprender de ella e investigar de manera efectiva y rápida. El COVID prolongado interrumpe en gran medida la vida de las personas y, actualmente, no existe un tratamiento específico. Lo importante es vacunarse y evitar la reinfección. Ese es otro mensaje del artículo.

Clarissa Yasuda, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Estatal de Campinas

En el estudio, los investigadores enfatizan que evitar la infección por SARS-CoV-2 es la única forma de prevenir el COVID prolongado hasta el momento. Señalan que el diagnóstico se basa en la evaluación clínica. Dado que no hay biomarcadores disponibles, se requiere un historial reciente de infección con el virus, así como síntomas persistentes o recurrentes durante al menos tres meses. Deben descartarse otras afecciones, lo que puede requerir análisis de sangre e imágenes, electrocardiografía y ecocardiografía.

En Brasil, el número de casos reportados de COVID-19 ha ido disminuyendo año tras año, pero sigue siendo alto. En 2025, el Ministerio de Salud reportó aproximadamente 432.400 casos, en comparación con 984.000 el año anterior. Entre enero y la segunda semana de febrero de este año, se reportaron aproximadamente 25.200 casos.

Calidad de vida

En la sección sobre calidad de vida, el artículo analiza los efectos del COVID prolongado en el mercado laboral y los estigmas asociados con la enfermedad, además de sus impactos en la salud. Los autores señalan que las personas pueden experimentar pérdida de empleo e ingresos, así como dificultades para regresar al trabajo debido a la falta de apoyo de los sistemas de bienestar social. También mencionan que las personas afectadas pueden experimentar períodos de «altibajos», «desmoronamientos», «depresión» y «bajones», lo que puede hacer que se sientan incapaces de mantener el mismo nivel de actividad.

En 2024, científicos de instituciones estadounidenses publicaron un artículo en Nature Medicine que estimaba que el COVID prolongado resultó en más de 803 millones de horas de trabajo perdidas en Brasil solo ese año, con un costo potencial de más de 11 mil millones de dólares. Esto equivale a aproximadamente 400.000 trabajadores a tiempo completo fuera del mercado laboral durante un año. El mismo estudio estimó que el COVID prolongado podría tener un impacto económico global anual de aproximadamente 1 billón de dólares, alrededor del 1% de la economía global.

La propia profesora Yasuda experimentó dificultades para reanudar sus actividades después de haber padecido COVID prolongado. Contrajo el virus en agosto de 2020 y experimentó síntomas leves sin fiebre. Sin embargo, aproximadamente un mes después, se dio cuenta de que la disfunción cognitiva estaba obstaculizando su trabajo académico.

En el artículo «Quiero recuperar mi cerebro», publicado en la biblioteca digital Scielo Brasil en junio de 2022, relató su experiencia. «En ese momento, describí mis esfuerzos de recuperación y las estrategias que utilicé para hacer frente a las limitaciones persistentes en el rendimiento cognitivo. Después de mucho esfuerzo y disciplina, mejoré», afirma.

El COVID prolongado, también conocido como «condición post-COVID-19», ha sido monitoreado por el sistema nacional de salud pública de Brasil, el SUS (Sistema Único de Saúde), desde 2021, con una actualización en 2023 a través de la Nota Técnica No. 57. Un boletín epidemiológico sobre el tema publicado en 2025 estimó que había 13,8 millones de casos de «condiciones post-COVID» en el país, la mayoría de ellos mujeres (8,58 millones). El grupo de edad más afectado fue de 30 a 49 años (6,2 millones de brasileños).

Estigma

En cuanto al estigma, los científicos señalan que los pacientes enfrentan múltiples barreras al intentar que su condición sea reconocida y obtener acceso a la atención y el apoyo. Estas experiencias pueden variar desde la discriminación y el tratamiento inadecuado hasta la culpabilización. Las personas de minorías étnicas experimentan niveles particularmente altos de estigma. También señalan que puede haber implicaciones serias para las interacciones sociales y educativas de niños y adolescentes.

Por lo tanto, recomiendan que equipos multidisciplinarios, que incluyan a profesionales de diversos campos de la salud, brinden atención al paciente.

Para futuros estudios, recomiendan reclutar una población de pacientes diversa y representativa y tener en cuenta las perspectivas de las personas con COVID prolongado y el papel de los determinantes sociales y de salud.

En este contexto, el grupo de Yasuda está llevando a cabo un estudio longitudinal para comprender cómo la enfermedad cambia el cerebro. «Ser invitada a participar en esta revisión fue muy importante y un reconocimiento internacional del trabajo que estamos desarrollando en el BRAINN RIDC», dice Yasuda, quien también recibe apoyo del Consejo Nacional para el Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), una agencia de financiación vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Fuente:

São Paulo Research Foundation (FAPESP)

Referencia del diario:

Wilson, J. E., et al. (2025). COVID-19-associated neurological and psychological manifestations. Nature Reviews Disease Primers. DOI: 10.1038/s41572-025-00674-7. DOI: 10.1038/s41572-025-00674-7. https://www.nature.com/articles/s41572-025-00674-7

marzo 23, 2026 0 comments
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Salud

Estrés infantil y problemas digestivos: nuevo estudio

by Editora de Salud marzo 17, 2026
written by Editora de Salud

Un estudio reciente publicado en la revista Gastroenterology sugiere que el estrés en la primera infancia podría contribuir a problemas digestivos posteriores en la vida, debido a cambios en los sistemas nervioso simpático y gastrointestinal.

“Nuestra investigación demuestra que estos factores estresantes pueden tener un impacto real en el desarrollo de un niño y pueden influir en problemas gastrointestinales a largo plazo. Comprender los mecanismos involucrados puede ayudarnos a crear tratamientos más específicos”, afirmó la autora del estudio, Kara Margolis, directora del NYU Pain Research centre y profesora de patobiología molecular en la NYU College of Dentistry, así como de pediatría y biología celular en la NYU Grossman School of Medicine.

El abandono emocional y otras experiencias adversas en la primera infancia pueden afectar profundamente el desarrollo de un niño. Las investigaciones indican que el estrés en la primera infancia, tanto durante el embarazo como después del nacimiento, puede influir en la formación del cerebro y se asocia con un mayor riesgo de desarrollar afecciones de salud mental como la ansiedad y la depresión.

Investigadores del Pain Research centre de la NYU College of Dentistry buscaron comprender cómo estas dificultades moldean la comunicación bidireccional entre el cerebro y el intestino. Cuando esta comunicación se ve interrumpida, las personas pueden experimentar problemas digestivos, incluido el síndrome del intestino irritable, dolor abdominal y problemas de motilidad (como estreñimiento o diarrea).

“Cuando el cerebro se ve afectado, es probable que también lo esté el intestino, ya que ambos sistemas se comunican las 24 horas del día, los siete días de la semana”, explicó Margolis. “Existen datos que sugieren que el estrés en la primera infancia puede estar relacionado con trastornos gastrointestinales, pero queríamos analizar en profundidad los mecanismos y cómo funcionan estas vías intestino-cerebro.”

Los investigadores exploraron el estrés en la primera infancia de tres maneras diferentes utilizando modelos de ratones y dos grandes estudios en niños.

En el estudio con ratones, las crías neonatales fueron separadas de sus madres durante varias horas al día, un modelo de estrés en la primera infancia. Cuando los investigadores las examinaron varios meses después (equivalente a la edad adulta joven), los ratones presentaban niveles más altos de comportamientos similares a la ansiedad, dolor intestinal y problemas de motilidad. Los cambios en la motilidad variaron según el sexo, con ratonas experimentando diarrea y ratones machos experimentando estreñimiento.

Experimentos adicionales revelaron que diferentes vías pueden estar impulsando diferentes síntomas gastrointestinales. La interrupción de la señalización simpática al intestino resolvió los problemas de motilidad, pero no el dolor, mientras que las hormonas sexuales parecieron desempeñar un papel en el dolor, pero no en la motilidad. Las vías basadas en la serotonina parecen afectar tanto el dolor intestinal como la motilidad.

“Esto sugiere que no existe un enfoque único para tratar los trastornos de la interacción intestino-cerebro, y que cuando los pacientes experimentan diferentes síntomas, es posible que tengamos que dirigirnos a diferentes vías”, señaló Margolis.

La relación entre el estrés en la primera infancia y los problemas gastrointestinales observada en los experimentos preclínicos se reflejó en gran medida en dos grandes estudios en humanos. En uno de ellos, los investigadores analizaron un estudio poblacional realizado en Dinamarca de más de 40.000 bebés a lo largo de 15 años, la mitad de los cuales nacieron de madres con depresión no tratada durante o después del embarazo.

Descubrieron que la depresión durante y después del embarazo en madres que no tomaban antidepresivos se asoció con un mayor riesgo de que los niños fueran diagnosticados con numerosos trastornos digestivos, como náuseas y vómitos, estreñimiento funcional, cólicos y síndrome del intestino irritable. Este hallazgo se basa en un estudio previo dirigido por Margolis que determinó que las madres que toman antidepresivos durante el embarazo tienen más probabilidades de tener hijos diagnosticados con estreñimiento funcional.

“Los resultados digestivos para los niños parecen ser aún más profundos cuando la depresión de una madre no se trata, lo que sugiere que las madres que experimentan depresión deben recibir tratamiento durante el embarazo. Esto puede incluir medidas no médicas como la terapia, pero algunas mujeres embarazadas también pueden necesitar medicamentos para tratar su depresión”, dijo Margolis. “Este hallazgo también refuerza nuestro compromiso de desarrollar antidepresivos que no lleguen a la placenta, un enfoque de muchos de nuestros estudios actuales.”

En un segundo estudio en humanos, los investigadores analizaron datos de casi 12.000 niños en los EE. UU. Que participaron en el estudio NIH-financiado Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD). Examinaron experiencias infantiles adversas, incluido el abuso, el abandono y los problemas de salud mental de los padres, y si los niños tenían problemas digestivos a los nueve y diez años. Descubrieron que los síntomas gastrointestinales aumentaron con cualquier tipo de estrés en la primera infancia.

En los estudios en humanos, los investigadores no encontraron diferencias en los resultados digestivos entre hombres y mujeres que experimentaron estrés en la primera infancia, lo que sugiere que las dificultades durante esta etapa crítica del desarrollo pueden afectar la salud intestinal y del cerebro, independientemente del sexo.

En conjunto, los estudios demuestran que el estrés en la primera infancia puede moldear el desarrollo de la comunicación intestino-cerebro y contribuir a los síntomas gastrointestinales a largo plazo, incluidos el dolor y los problemas de motilidad. Al demostrar que diferentes vías modulan diferentes síntomas, los estudios futuros pueden explorar cómo dirigirse a vías individuales para tratar de manera más eficaz los problemas digestivos, como los trastornos de la interacción intestino-cerebro.

“Cuando los pacientes acuden con problemas intestinales, no deberíamos solo preguntarles si están estresados ​​en este momento; lo que sucedió en su infancia también es una pregunta muy importante y algo que debemos considerar”, dijo Margolis. “Esta historia de desarrollo podría, en última instancia, informar cómo entendemos cómo se desarrollan algunos trastornos de la interacción intestino-cerebro y cómo los tratamos en función de mecanismos específicos.”

Fuente:

Referencia del diario:

DOI: 10.1053/j.gastro.2026.02.030

marzo 17, 2026 0 comments
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Tecnología

Depresión: Nuevo Biomarcador Energético para Diagnóstico Temprano

by Editor de Tecnologia marzo 11, 2026
written by Editor de Tecnologia

Investigadores podrían haber descubierto una nueva vía para diagnosticar y tratar la depresión mayor en sus etapas iniciales, brindando a los pacientes la mejor oportunidad de recuperación.

Investigadores de la Universidad de Queensland, en colaboración con la Universidad de Minnesota, analizaron los niveles de trifosfato de adenosina (ATP) –conocida como la «moneda energética» de las células– en el cerebro y las células sanguíneas de jóvenes con depresión.

La Dra. Susannah Tye, asociada del Queensland Brain Institute (QBI) de la UQ, señaló que esta es la primera vez que se identifican patrones en estas moléculas relacionadas con la fatiga tanto en el cerebro como en el torrente sanguíneo de jóvenes diagnosticados con trastorno depresivo mayor (TDM).

Esto sugiere que los síntomas de la depresión podrían tener su origen en cambios fundamentales en la forma en que las células cerebrales y sanguíneas utilizan la energía.

La fatiga es un síntoma común y difícil de tratar en el TDM, y puede llevar años encontrar el tratamiento adecuado.

El progreso en el desarrollo de nuevos tratamientos ha sido limitado debido a la falta de investigación, y esperamos que este importante avance pueda conducir a una intervención temprana y tratamientos más específicos.

Dra. Susannah Tye, Investigadora Asociada, Queensland Brain Institute de la UQ

Durante el estudio, un equipo de la Universidad de Minnesota recolectó muestras de sangre y escaneos de 18 personas de entre 18 y 25 años que habían sido diagnosticadas con TDM.

Estas muestras fueron analizadas por el equipo del QBI y comparadas con muestras de participantes que no presentaban depresión.

El investigador del QBI, Dr. Roger Varela, explicó que encontraron que las células de personas con depresión producían más moléculas de energía en reposo, pero tenían una capacidad reducida para aumentar la producción de energía bajo estrés.

«Esto sugiere que las células podrían estar sobrecargadas de trabajo en las primeras etapas de la enfermedad, lo que podría conducir a problemas a largo plazo», afirmó el Dr. Varela.

«Fue sorprendente, porque cabría esperar que la producción de energía en las células fuera menor en personas con depresión.

«Esto indica que, en las etapas iniciales de la depresión, las mitocondrias en el cerebro y el cuerpo tienen una capacidad reducida para hacer frente a una mayor demanda de energía, lo que puede contribuir a un estado de ánimo bajo, una motivación reducida y una función cognitiva más lenta.»

El Dr. Varela espera que esta investigación ayude a desestigmatizar la depresión.

«Esto demuestra que se producen múltiples cambios en el cuerpo, incluido el cerebro y la sangre, y que la depresión afecta la energía a nivel celular», señaló.

«También demuestra que no todas las depresiones son iguales; cada paciente tiene una biología diferente y cada paciente se ve afectado de manera diferente.

«Esperamos que esta investigación conduzca a opciones de tratamiento más específicas y eficaces.»

El estudio fue liderado por la Dra. Katie Cullen de la Universidad de Minnesota, y la técnica de imagen utilizada para medir la producción de ATP en el cerebro fue desarrollada por los profesores Xiao Hong Zhu y Wei Chen.

La investigación se publicó en Translational Psychiatry.

Source:

Journal reference:

Cullen, K. R., et al. (2026). ATP bioenergetics and fatigue in young adults with and without major depression. Translational Psychiatry. DOI: 10.1038/s41398-026-03904-y. https://www.nature.com/articles/s41398-026-03904-y

marzo 11, 2026 0 comments
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