Seguramente conoce a alguien que nunca pierde la calma, incluso en situaciones que pondrían a la mayoría en pánico. ¿Cuál es su secreto? La respuesta podría estar en algo llamado «flexibilidad psicológica».
“Son capaces de cambiar la forma en que piensan sobre la situación y luego utilizar los recursos de su cerebro para manejar el estrés”, explica la Dra. Lina Begdache, profesora asociada de estudios de salud y bienestar en la Universidad de Binghamton, en el estado de Nueva York.
La Dra. Begdache y sus colegas publicaron recientemente los resultados de una encuesta que arroja luz sobre los fundamentos de esta capacidad para adaptarse constructivamente a los cambios en los pensamientos, las emociones y los comportamientos. Para el estudio, preguntaron a 401 estudiantes universitarios (el 58% mujeres) sobre su dieta, hábitos de sueño, ejercicio, consumo de alcohol y marihuana, entre otros aspectos.
El resultado principal fue claro: aquellos que se esforzaban por llevar un estilo de vida saludable estaban mejor preparados para afrontar el estrés. Comer desayuno cinco o más veces por semana y hacer ejercicio durante al menos 20 minutos al día se asociaron con una mayor resiliencia a través de procesos de flexibilidad psicológica.
Por el contrario, el consumo de marihuana, el consumo frecuente de comida rápida y trasnochar se asociaron con una menor capacidad de adaptación. Además, el estudio encontró que consumir pescado graso cuatro o más veces por semana también era beneficioso.
Investigaciones anteriores de la Dra. Begdache ya habían demostrado que una buena dieta aumenta la resiliencia, mientras que una dieta deficiente la disminuye. Este nuevo estudio añade una pieza clave al rompecabezas: la flexibilidad psicológica es el camino a través del cual los cambios en la dieta y el estilo de vida moldean la resiliencia.
“Lo nuevo aquí es que la dieta y el estilo de vida no lo hacen todo por sí solos”, afirma la Dra. Begdache. “Ayudan a construir la flexibilidad psicológica, que a su vez lo convierte a uno en una persona resiliente”.
La flexibilidad psicológica permite a una persona “dar un paso atrás” y utilizar los recursos de su cerebro para procesar y comprender mejor sus emociones. “Cuando estamos estresados, sentimos que nos fusionamos con el estrés, que lo vivimos”, explica la Dra. Begdache. “Pero la flexibilidad psicológica es como dar un paso atrás y pensar: ‘Siento esto porque pasó eso. ¿Qué puedo hacer?’”. Identificar las propias emociones a veces ayuda a encontrar la solución a estos sentimientos.
En resumen, si desea ser más resiliente, coma un desayuno saludable, procure dormir al menos seis horas por noche, manténgase activo y pruebe a incluir un poco de pescado graso en su dieta.
FUENTE: Comunicado de prensa de la Universidad de Binghamton, Universidad Estatal de Nueva York, 17 de marzo de 2026
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