China rechaza categóricamente las amenazas militares conjuntas de Estados Unidos e Israel de un posible ataque contra Irán. El apoyo actual de China a Irán, a principios de 2026, se centra en tres áreas principales. En primer lugar, el apoyo militar y de seguridad, que incluye ejercicios militares conjuntos entre China, Irán y Rusia. Un importante ejercicio naval que involucra a China, Rusia e Irán está programado para febrero de 2026 en el Golfo de Omán, lo que refleja una creciente coordinación en el terreno. En segundo lugar, China proporciona apoyo en ciberseguridad e inteligencia a Irán. En enero de 2026, China comenzó a implementar una estrategia para reemplazar las tecnologías occidentales en Irán con sistemas chinos cerrados y seguros, difíciles de penetrar, con el objetivo de reforzar la “soberanía digital” iraní y contrarrestar los ciberataques. En tercer lugar, China está involucrada en la reconstrucción de los sistemas de disuasión militar de Irán, con informes que indican asistencia china para reconstruir sus capacidades de misiles y defensa aérea tras las tensiones militares de 2025.
Una segunda vía de apoyo chino a Irán radica en la asociación económica entre ambos países, impulsada por el acuerdo de asociación estratégica a 25 años. Este acuerdo, reafirmado por ambas partes a finales de 2025, sirve como marco estratégico e incluye posibles inversiones chinas de hasta 400 mil millones de dólares en los sectores de petróleo, gas e infraestructura a cambio de suministros de energía a precios reducidos. Además, el comercio de petróleo de Irán con China es significativo, siendo China el principal comprador de petróleo iraní, importando más del 80% de las exportaciones de petróleo de Irán a través de canales no oficiales que eluden las sanciones.
La tercera vía de apoyo chino a Irán es el respaldo político y diplomático, proporcionado a través de organizaciones internacionales. China también ofrece cobertura diplomática a Irán a través de su membresía en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y el grupo BRICS. China ha rechazado consistentemente la opción militar contra Teherán en foros internacionales y en todos los niveles internacionales. En enero de 2026, el Representante Permanente de China ante las Naciones Unidas reiteró la oposición de su país a cualquier acción militar contra Irán, enfatizando el apoyo a la estabilidad nacional de Teherán.
En consecuencia, China adoptó una postura diplomática firme rechazando la escalada militar contra Irán, al tiempo que brindaba apoyo político y económico para reforzar la resiliencia de Teherán frente a la presión occidental. Esta postura se evidenció en los recientes acontecimientos de 2025 y 2026. La oposición práctica de China a los ataques militares contra Irán se demostró mediante su fuerte condena de los posibles ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, describiéndolos como una “flagrante violación” de la Carta de la ONU y el derecho internacional. Además, China advirtió contra el ataque a las instalaciones nucleares iraníes. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino condenó explícitamente los bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes, como Fordow, Natanz e Isfahan, advirtiendo que tales acciones exacerbarían las tensiones en la región. El Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, afirmó el apoyo de su país a Irán para “proteger su soberanía nacional y defender sus derechos e intereses legítimos”.
La naturaleza de la asistencia china a Irán surge de la presión ejercida sobre ella por Estados Unidos e Israel. Esta asistencia adopta la forma de apoyo político y diplomático, con China liderando los esfuerzos en el Consejo de Seguridad de la ONU, en cooperación con Rusia y Pakistán, para introducir resoluciones que llamen al alto el fuego y condenen los ataques a las instalaciones iraníes. China también proporciona a Irán todo tipo de cooperación militar y técnica, además de intensificar la cooperación militar entre los dos países, particularmente en el campo de la producción de misiles de superficie a superficie. Beijing ha ayudado a Teherán a reconstruir sus capacidades de misiles, que se vieron dañadas durante enfrentamientos anteriores. Además, Beijing brinda cobertura económica y de seguridad a Irán ofreciendo un “apoyo inquebrantable” dentro de marcos internacionales como la Organización de Cooperación de Shanghái, con el objetivo de mitigar los efectos de las sanciones económicas y militares anticipadas. China también continúa invirtiendo miles de millones de dólares en la economía iraní bajo un acuerdo a 25 años a cambio de un suministro constante de petróleo.
Por lo tanto, China advirtió contra cualquier ataque militar estadounidense a gran escala, afirmando que “el mundo no disfrutará de la paz si Oriente Medio permanece inestable”. La postura de China sobre las amenazas estadounidenses de atacar a Irán se caracteriza por una fuerte oposición y advertencias contra el “adventurismo militar”, al tiempo que enfatiza las soluciones diplomáticas para proteger sus intereses estratégicos. Los detalles de la posición de China, según lo informado en enero de 2026, incluyen el rechazo oficial del plan estadounidense, advertencias contra el caos y la oposición de principio a un plan de guerra estadounidense a gran escala contra Teherán. China también advirtió a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU que el “adventurismo militar” en Oriente Medio sumiría a la región en el caos. Beijing considera cualquier ataque militar estadounidense como una flagrante violación de la Carta de la ONU y el derecho internacional y subraya la necesidad de respetar la soberanía de Irán. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino reiteró su oposición al uso de la fuerza o la amenaza de la fuerza y urgió a poner fin a las “políticas desestabilizadoras”.
Por lo tanto, los movimientos militares de China en el terreno tenían como objetivo brindar el apoyo logístico necesario a Irán frente a una posible escalada militar estadounidense-israelí. Este apoyo incluyó la provisión de asistencia “técnica y militar” por parte de China; el envío de 16 aviones de carga del Ejército Popular de Liberación de China a Irán a través de un puente aéreo rápido a finales de enero de 2026, coincidiendo con el aumento militar estadounidense, lo que podría indicar un deseo de reforzar las defensas iraníes o brindar apoyo logístico; y el acuerdo de disuasión trilateral, donde China, Rusia e Irán firmaron recientemente una “carta estratégica trilateral” que abarca ejercicios navales conjuntos e intercambio de inteligencia, aumentando así el costo de cualquier acción militar unilateral contra Teherán. Además, la decisión de China de contribuir a la “reconstrucción militar del ejército iraní y su equipo” implicó la reconstrucción de los sistemas de disuasión de misiles de Irán y el suministro de componentes cruciales, como combustible sólido para cohetes y microprocesadores, para contrarrestar las amenazas estadounidenses.
La principal motivación estratégica de China para ayudar a su aliado iraní radica en preservar su Iniciativa de la Franja y la Ruta y garantizar la seguridad energética. Irán es un importante proveedor de energía y un socio clave en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y cualquier guerra pondría en peligro gravemente estas inversiones y suministros chinos. Además, los aparatos de inteligencia, militares, de defensa y seguridad de Beijing se centran en la preocupación de Estados Unidos por Irán en Oriente Medio como un medio para mitigar la escalada estadounidense contra China en sus esferas de influencia directa en Asia. Algunos expertos militares chinos creen que China podría beneficiarse en secreto de la participación de Washington en una nueva guerra en Oriente Medio, ya que esto desviaría la atención estadounidense de la región del Indo-Pacífico, que está cerca de las esferas de influencia de China.
En cuanto a la postura práctica de China en caso de un ataque real a Irán, basándose en la reacción de Beijing a ataques anteriores, como los ataques de junio de 2025, se espera que su respuesta sea principalmente diplomática. Esto implicaría emitir fuertes condenas en foros internacionales y exigir un alto el fuego inmediato. En la práctica, China probablemente ofrecería canales diplomáticos (salidas) para desescalar el conflicto, evitando la participación militar directa y prefiriendo el papel de “pacificador” en la región.
Aquí, la posición china con respecto a las amenazas y los ataques estadounidenses a gran escala dirigidos a instituciones gubernamentales e instalaciones de la Guardia Revolucionaria en Irán se caracteriza por un firme rechazo a la escalada militar y un compromiso con la diplomacia, junto con una fuerte condena de cualquier acción que viole el derecho internacional, según los datos actuales de enero de 2026. China condena enérgicamente cualquier ataque estadounidense a instalaciones iraníes, describiéndolo como una “aventura militar” que sumiría a la región en un “abismo de incertidumbre” y un caos generalizado. Beijing considera cualquier ataque a instituciones gubernamentales o instalaciones de la Guardia Revolucionaria como una grave violación de los propósitos de la Carta de la ONU y la soberanía de Irán. China afirma constantemente su oposición al uso de la fuerza en las relaciones internacionales, enfatizando que “el uso de la fuerza no puede resolver problemas”. Beijing se opone a cualquier injerencia externa en los asuntos internos de Irán, particularmente a la luz de las recientes amenazas estadounidenses que las vinculan a disturbios internos en Teherán, instando a Washington a dejar de “echar leña al fuego”.
Por otro lado, la posición china aboga por el diálogo y las soluciones diplomáticas como la única forma de resolver las crisis, incluida la cuestión nuclear y las tensiones en Oriente Medio, instando a todas las partes involucradas a ejercer moderación y evitar “la escalada del conflicto”. Si bien China generalmente se adhiere a la retórica diplomática y evita la participación militar directa, continúa brindando apoyo político y mediático al régimen iraní. Los informes indican una cooperación técnica y militar en curso para reforzar las capacidades de defensa de Irán frente a una posible escalada.
Por lo tanto, entendemos que China se posiciona como una “voz de la razón” frente a lo que llama el “acoso político” estadounidense, advirtiendo que desestabilizar a Irán dañará los intereses de la comunidad internacional y la seguridad energética mundial.
