Más que cardio: por qué el músculo es el verdadero escudo contra el paso del tiempo
A medida que envejecemos, la percepción sobre qué constituye un estilo de vida saludable tiende a simplificarse en la práctica de ejercicio aeróbico, como caminar. Sin embargo, diversos especialistas en salud y longevidad advierten que, tras alcanzar ciertas edades, esta actividad por sí sola resulta insuficiente para mantener un cuerpo resiliente.
La importancia del entrenamiento de fuerza
El cirujano cardíaco Jeremy London ha señalado una distinción fundamental al respecto: “Caminar no construye huesos fuertes”. Según el especialista, es necesario implementar cambios en la rutina de ejercicios a partir de los 40 años para asegurar una estructura ósea y muscular adecuada que soporte el paso del tiempo.

Esta visión es compartida por expertos en el área. Jorge Salas, entrenador especializado en longevidad, sostiene que existe una confusión común entre la población: “La mayoría creen que caminar durante más tiempo es suficiente, pero la base de todo es la fuerza”. Para Salas, el entrenamiento de resistencia es el pilar fundamental que debería guiar la actividad física.
Un cambio necesario después de los 55
La necesidad de integrar ejercicios de fuerza no es solo una recomendación para la mediana edad, sino una indicación que cobra mayor relevancia con el avance de los años. Los entrenadores coinciden en que, a partir de los 55 años, la caminata debe dejar de ser considerada el único ejercicio, siendo imperativo incorporar rutinas de fuerza para contrarrestar los efectos naturales del envejecimiento en el sistema musculoesquelético.
En conclusión, aunque el cardio aporta beneficios cardiovasculares, la ciencia y los profesionales de la salud enfatizan que la preservación de la masa muscular y la densidad ósea mediante ejercicios de fuerza es el verdadero escudo para garantizar una mejor calidad de vida a largo plazo.


